Día de la familia

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Por acuerdo de la Asamblea General de las Naciones Unidas el 15 de mayo de cada año se celebra  el día internacional de la familia, en nuestro país esa fecha ya estaba reservada para festejar a los maestros y además para San Isidro, santo de los productores, por lo que se decidió buscarle acomodo en un mejor lugar motivo por el cual en el  2005 fue instituido en México, que  el primer domingo de marzo de cada año se celebrara el Día de la Familia Mexicana.

Según quienes propusieron la fecha el objetivo principal es preservar los valores y fomentar la unión familiar, que  todos los padres se involucren en forma directa en las actividades, educación  e integración de sus hijos, quien sabe si sirva de algo o haya servido de algo un invento más como este día.

La celebración del Día de la Familia suele ser un buen pretexto para una gran convivencia, diferente al resto del año, para reunirse o pasar un día en armonía entre padres e hijos como si eso significará en automático que hay unión familiar.

Es obvio que este Día, como muchas otras celebraciones que hay en México, solo es ornato y consumismo, el involucrarnos en las actividades de nuestros hijos,  debe ser constante, el procurarles una buena educación debe ser nuestra ocupación, el  alimentarles el cuerpo y el alma una obligación de las 24 horas de los 366 días de este año, y de todos, esa es la manera en la que se puede ver un buen resultado del compromiso que se tiene con la familia.

La familia es donde nacen, crecen, y se fortalecen los valores morales, sociales, la ética de hombres y mujeres que pueden marcar el rumbo de las cosas, es donde se preparan generaciones de gente capaz de enfrentar los retos de nos nuevos tiempos,  por eso la importancia de fomentar la unión, la comunicación, el amor, la comprensión entre todos los integrantes… pero todos los días.

Hay familias que por circunstancias ajenas a su voluntad, por trabajo, o malos entendidos, no es posible que  vean la unión familiar los 365 días del año o los 366 del año bisiesto, pero también es verdad que el compromiso de padres con sus hijos va más lejos, a lo mejor de esa forma les dan buen tiempo de calidad, con amor y dedicación, y sea mucho mejor a que vivan juntos y en conflicto, poro  siguen siendo una familia, con el mismo compromiso, con la misma responsabilidad, a decir verdad a veces es mejor esa situación para evitar ejemplos hostiles que en nada ayudan al desarrollo integral de los niños.

La familia es el  pilar de toda sociedad, familias armoniosas son  la fuerza para que se tengan sociedades comprometidas y competitivas, es más probable que un niño sea feliz creado bajo la protección de una familia o con unos padres responsables porque eso les da ánimos para que tenga un desarrollo emocional sano, sigan en ese confort  y busquen siempre rodearse de gente sana, con actitudes tendientes a preservar los valores, la felicidad y bienestar de quienes les rodean, de ahí la importancia de que puedan crecer con padres que se lleven bien y que no solo se preocupen por alimentar el cuerpo de sus hijos, también se les debe alimentar el alma y fortalecer el espíritu.

Un niño que no conoce el respeto y cariño de sus padres, que vive bajo la sombra del abandono, es posible que crezca  lleno de rencor con todo lo que le rodea,  se encierre en un esquema de vida  negativo,  que su desarrollo avance lleno de tropiezos que en ocasiones terminan en frustraciones y un inmenso deseo de venganza, dañándose y dañando a la  sociedad, sin sentir el dolor ajeno.

Lamentablemente la necesidad, el hambre, y la falta de motivación provoca la desintegración de muchas familias mexicanas, el carecer de lo más indispensable, más la ausencia del amor y el consejo de los padres arrastra a muchos jóvenes casi niños a caer en situaciones inadecuadas que luego se convierten en el azote de toda sociedad.

Este fenómeno de la desintegración familiar no solo se da  en las clases sociales o económicamente necesitadas, no, hay otro sector más preocupante porque se puede tornar hasta peligroso debido al poder  del dinero y político de los  padres que ven crecer hijos  llenos de rencor, sin educación, sin valores, sin amor, ni comprensión,  que poco conocen de sus gustos, amores, vicios y debilidades, chicos que para no vivir en un mundo frio buscan el calor de pasiones que en ocasiones les llevan a la destrucción.

En nuestro país se viven circunstancias difíciles y muchas familias, padre e hijos, no tuvieron mucho que festejar el domingo, es momento de hacer una introspección, regresar a fortalecer  los orígenes, los cimientos de toda sociedad, LA FAMILIA, ahora si que en sus diferentes presentaciones, pero que signifiquen lo mismo, sirva eso para buscar en ella la fuerza necesaria para continuar.

Es momento de que  sociedad y gobierno unan esfuerzos, que caminen en un mismo sentido, que se fortalezcan los valores y se fomente la unión familiar, que se privilegie el amor y la amistad,  pero también que se trabaje en la creación de fuentes de empleo, que se luche por una mejor educación y una mayor seguridad por el bien de todas las familias de esta gloriosa nación, para que cada día  se pueda festejar tener una FAMILIA.

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