Con la voz entrecortada el subsecretario de Seguridad Publica en Tamaulipas, Pablo Castellanos García, despidió al policía Rolando Castillo Paita, quien perdió la vida durante los hechos de violencia en el Altamira.
En el estacionamiento del Centro de Convenciones Mundo Nuevo de su natal Matamoros, el elemento de Fuerza Tamaulipas recibió un homenaje por parte de las autoridades, compañeros y ex compañeros de la desaparecida Policía Preventiva, pero sobre todo por su familia.
Un minuto de aplausos y una porra marcaron los momentos más emotivos de la despedida, mismos que arrancaron las lágrimas de quienes lo acompañaron durante su vida, pero también ahora en su camino hacia la última morada.
Sus cuatro hijos, su esposa y sus padres recibieron las condolencias de sus compañeros de la corporación a la que sirvió durante casi un año, el próximo 26 de abril lo cumpliría.
En su discurso, Castellanos García describió a Rolando Castillo Paita como un esposo comprensivo, un excelente padre, un buen hijo, pero sobre todo como un buen amigo y un buen cristiano.
«Ustedes le entregaron a la Patria un esposo y un padre, la Patria les devuelve un héroe».
«Castillo Paita defendió y protegió de la delincuencia a sus conciudadanos, con honestidad, con un alto sentido del deber y con una entrega desinteresada», mencionó en su discurso ante el féretro del elemento caído que cubría la Bandera Nacional.
Hace apenas una semana, Rolando habría concluido el diplomado del Nuevo Sistema Penal Acusatorio, impartido en la Universidad de Seguridad y Justicia de Tamaulipas.
Su esposa Lucero Oropeza recibió la bandera de México por la que entregó la vida Rolando, , Lucerito, Rolando , Rodrigo y Rogelio la bandera de Fuerza Tamaulipas y sus padres doña María Paita Guerrero y Rolando Castillo Flores, el estandarte del Escudo de Tamaulipas.


