AL VUELO-Derechos

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Por Pegaso

Estaba yo apoltronado en mi nube favorita, luego de la caminata vespertina con mi Pegasita, allá, en el Parque Cultural Reynosa, viendo los mensajes que la raza sube al grupo de WhatsApp, y me llamó mucho la atención un escrito que envió el gurú Mukti Aatmaón llamado «Los derechos humanos son para los humanos derechos».

Y no de pensar cuánta razón tienen quienes piensan de esa manera.

El escrito que retomó el gurú de otra fuente, dice más o menos así:

«Hace poco, las madres de PANDILLEROS encarcelados, realizaron una manifestación, exigiendo los «DERECHOS» de sus hijos.

Acá está la respuesta de una madre ciudadana, hacia la madre que protegía a su hijo delincuente.

DE MADRE A MADRE:

Vi tu enérgica protesta delante de las cámaras de TV, en la reciente manifestación en favor de la reagrupación de presos y su transferencia a cárceles cercanas a sus familiares, y con mejores prestaciones.

Vi cómo te quejabas de la distancia que te separa de tu hijo, y de lo que supone económicamente para ti, ir a visitarlo como consecuencia de esa distancia.

Vi también toda la cobertura mediática que dedicaron a dicha manifestación, así como el soporte que tuviste de otras madres en la misma situación y de otras personas que querían ser solidarias contigo, y que contabas con el apoyo de algunas organizaciones y sindicatos populistas, comisiones pastorales, órganos y entidades en defensa de los derechos humanos, ONGs etc. etc.

Yo también soy madre y puedo comprender tu protesta e indignación.

Enorme es la distancia que me separa de mi hijo.

Trabajando mucho y ganando poco, idénticas son las dificultades y los gastos que tengo para visitarlo. Con mucho sacrificio sólo puedo visitarlo los domingos, porque trabajo incluso los sábados para el sustento y educación del resto de la familia.

Felizmente, también cuento con el apoyo de amigos, familia, etc.

Si aún no me reconoces, yo soy la madre de aquel joven que se dirigía al trabajo, con cuyo salario me ayudaba a criar y mandar a la escuela a sus hermanos menores, y que fue asaltado y herido mortalmente a balazos disparados por tu hijo.

En la próxima visita, cuando tú estés abrazando y besando a tu hijo en la cárcel yo estaré visitando al mío y depositándole unas flores en su tumba en el cementerio.

¡Ah! Se me olvidaba: ganando poco y sosteniendo la economía de mi casa, a través de los impuestos que pago, tu hijo seguirá durmiendo en un colchón y comiendo todos los días. O dicho de otro modo:seguiré sosteniendo a tu hijo malhechor.

Ni a mi casa, ni en el cementerio, vino nunca ningún representante de esas entidades (ONGs), que tan solidarias son contigo, para darme apoyo ni dedicarme unas palabras de aliento.

¡Ni siquiera para decirme cuáles son MIS DERECHOS!»

Hasta aquí el escrito que subió Mukti Aatmaón, cuyo nombre mundano es Rigoberto Salazar.

Desgraciadamente vivimos en un país dominado por los grupos de la delincuencia organizada y las historias como ésta ocurren todos los días.

La d.o. no es nada nuevo. Desde la época de las cavernas había grupos de individuos que se juntaban para hacerle la vida de cuadritos a los demás.

Luego vino Maquiavelo, con su obra El Príncipe, donde asegura que es mejor ser temido que amado y luego Federico Nietsche, con el superhombre y el derecho del más fuerte.

En apego a la teoría y a fin de evitarnos caer en situaciones de peligro, los ciudadanos hemos aprendido una serie de leyes no escritas que se sintetizan de la siguiente manera:

-Todo miembro de la delincuencia organizada, por el solo hecho de serlo, es superior al resto de los ciudadanos.

-Todo miembro de la delincuencia organizada tiene derecho a hacer lo que le plazca.

-En las calles, los miembros de la delincuencia organizada tienen preferencia de paso, aunque les toque la señal de alto.

-Si un ciudadano se le queda mirando feo a un miembro de la d.o., éste tiene derecho a amenazarlo, golpearlo e incluso, asesinarlo.

-Cuando un integrante de la d.o. está cometiendo un delito, tiene derecho a que no se le denuncie.

-Si en un camión del transporte foráneo se suben varios integrantes de la d.o., tienen derecho a que los pasajeros les entreguen todo el efectivo y las joyas que traigan.

-Si esos mismos delincuentes piden que alguno de los pasajeros los acompañe, están en su derecho de exigir obediencia absoluta.

-Si a un integrante de la d.o. le gusta un vehículo, tiene derecho a que el propietario se lo ceda voluntariamente.

-Todo miembro de la d.o. debe ser respetado.

-Incluso los punteros y halcones tienen derecho a que los vecinos de la colonia se dirijan a él como «señor» o «apá».

Las leyes no escritas de la delincuencia organizada son de observancia general para los ciudadanos, de lo contrario, se harán acreedores a fuertes sanciones.

Mejor nos quedamos con el refrán estilo Pegaso: «Afirmativo, Jesusa, ¿y tu enorme prenda íntima?» (Sí, Chucha, ¿y tus calzonsotes?).

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