Por Pegaso
EL CAMPESINO ECONOMISTA
Había una vez, en una comunidad rural de Reynosa un joven campesino que heredó de su padre un pequeño pedazo de tierra.
Con mucho sacrificio ahorró para comprar unas cuantas semillas de sorgo para sembrar en su terreno.
Tras muchas fatigas logró levantar una docena de kilogramos del grano, el cual colocó cuidadosamente en una gran olla de barro.
Colocó la olla en un buró que estaba pegado a su humilde catre, cerca de una hoguera que había hecho para calentar un poco la pequeña choza, y viéndola así, empezó a hacer cálculos: «Ofreceré mi sorgo a un granjero de aquí cerca. Cuando me pague los quinientos pesos que le pediré, podré comprar el doble de semilla para volver a sembrar. Una vez que levante la siguiente consecha, obtendré mil pesos y con eso compraré más tierra para la siembra. Con la ganancia que vaya teniendo compraré cemento y ladrillos para hacer una casa más bonita. Cuando ya produzca muchas toneladas de sorgo y viva en una buena casa, entonces seré un hombre rico. Buscaré una mujer hermosa, tal vez la hija de un ganadero próspero y me casaré con ella. Tendremos un hijo y lo llamaré como mi papá: Filemón. Entonces, crecerá sano y fuerte. Tal vez le guste el futbol y pateará fuerte la pelota…»
en ese momento el campesino dio una patada tan fuerte que hizo caer la olla y toda la semilla cayó en el fogón, quemándose inmediatamente.
Moraleja: Para soñar hay que estar biend espierto, de lo contrario, te puede pasar lo que le pasó al papá de Filemón.


