Por Pegaso
Andaba yo volando allá, en las alturas, entre cúmulos, cirros y estratocúmulos, ya que al parecer hay pronósticos de lluvia para los próximos días, anticipándose a la temporada de verano que ya se acerca.
Y desde arriba veía cómo el panteón municipal de Reynosa conocido como «Sagrado Corazón», localizado a un ladito del parque López Mateos, luce repleto de tumbas y maleza.
Eso me dio pie para comentar que la Procuraduría General de la República ordenó la apertura de al menos doscientas fosas comunes en Reynosa para inhumar los restos de personas que en su momento no fueron reclamadas por sus familiares y que permanecen en calidad de desconocidas.
De momento, la Procuraduría General de Justicia del Estado realiza el papeleo para cumplir con esa petición, aunque asegura el titular, Ismael Quintanilla, que eso está de más porque la dependencia cuenta con la base de datos y estudios de ADN de cada uno de los cuerpos inhumados.
Al parecer, esa diligencia que pretende realizar la PGR para obtener por su propia cuenta las muestras de ADN de los cuerpos, es por una evidente falta de confianza hacia las instituciones estatales.
Lo más sencillo era pedir la información del banco de datos, pero la PGR busca confirmar que sean realmente los que dicen que son.
Entiendo que a nivel nacional existe una presión cada vez mayor de los familiares de desaparecidos, no sólo en territorio tamaulipeco, sino en otros puntos calientes, donde el crimen organizado es amo y señor.
El dolor que siente una madre o un padre que no saben de su hijo o hija, es inenarrable, y seguramente cualquiera de nosotros buscaría la manera de encontrarlo al menos para hacerle los honores fúnebres si ya no está con vida.
A diferencia de las poblaciones fronterizas, en la capital del país hay organismos no gubernamentales de todos tamaños y colores.
Por ejemplo, en el caso Ayotzinapa existe una gran presión de grupos de derechos humanos hacia la Presidencia de la República para que no se le dé carpetazo.
Pienso que son algunas de esas agrupaciones las que han presionado en otras partes del país para que se abran las 200 fosas comunes de Reynosa.
Esperaremos los resultados de esas nuevas pruebas. Creo que en los siguientes días los muertos hablarán.
El dicho estilo Pegaso dice así: «Hay quienes pretenden inducirme un estado de sobresalto mediante la esterilla de palma trenzada que se utilizó como sudario de una persona fallecida». (Me andan queriendo asustar con el petate del muerto).


