Por Pegaso
Andaba yo volando allá, sobre el puente internacional Reynosa-Hidalgo porque me habían dicho que nuevamente las filas estaban al cien, a pesar de que el dólar continúa por las nubes.
Me consoló pensar que la mayoría de los vehículos que pasan en estos días previos a la Semana Santa son de origen regiomontano o del interior del país y que nuestros coterráneos prefieren quedarse aquí a comprar los productos mexicanos.
Pero bueno, en pleno vuelo recibí una llamada telefónica del exaspirante a candidato independiente Marco Elejarza, quien me dijo todo mohino que el IETAM no le había aprobado su solicitud para participar como candidato a la presidencia municipal por la libre en la elección que culminará el 5 de julio.
Y cómo no estar enchilado, si ya van dos veces que el sistema desecha su intención de participar.
Primero, en la elección para diputado federal, el INE le tumbó un poco más de doscientos votos, sólo lo suficiente para dejarlo fuera de la jugada, por no ser parte del sistema.
Ahora, el IETAM aplicó el mismo principio: el de no dejar que los candidados independientes independientes participen.
Sé que sólo tres de los nueve aspirantes que en realidad no tenían nexos con partidos políticos pasaron la prueba. Elejarza no fue uno de ellos, y por ese motivo Reynosa contará sólo con dos independientes: José Ramón Gómez Leal y Alfonso De León Perales.
Esta es la primera vez en la historia que se dará éste escenario político, con siete candidatos a la presidencia municipal de partido y dos por la libre.
Mi pronóstico, como Pegaso pitoniso que soy, es que la estructura del PRI y el PAN hará que la votación se polarice entre esas dos opciones, con un candidato independiente que funcionará como bisagra.
La verdad es que no me atrevería a hacer algún pronóstico de quién ganará la elección el 5 de junio porque el «efecto vacuno» podría ser decisivo, aunque la estructura del PRI está ya lista y preparada.
En fin. La participación de los independientes dará un nuevo sentido al proceso y una dinámica que no se había visto antes.
Nos quedamos con el dicho estilo Pegaso: «Una mayor cantidad de heridas punzantes provocadas por las proyecciones óseas de un bovino produce la carencia de alimentos». (Más cornadas dá el hambre).

