Por Pegaso
FABULAS DE HISOPO
Iba un niño pequeño por la calle brincando alegremente porque su padre le había regalado una moneda para comprar sus dulces favoritos en la tienda de la esquina.
Y mientras caminaba, iba aventando la moneda al aire para tomarla después con la mano, mientras se imaginaba los deliciosos dulces que podría saborear más tarde.
De pronto, en una de tantas lanzadas, la moneda cayó al suelo y se fue rodando hasta caer en una alcantarilla.
Inútilmente trató de alcanzarla con sus manos, pero no pudo por más que lo intentó, y entonces se puso a llorar desconsoladamente.
-¿Qué tienes, niño?-le preguntó un hombre que pasaba por ese lugar.
-Se me cayó mi moneda a la alcantarilla y no la puedo sacar.
Conmovido por la escena, sacó una moneda de mayor valor de su bolsa y se la entregó al infante.
No bien se dio la vuelta para continuar su camino cuando nuevamente el chamaco aquél rompió a llorar a pulmón abierto.
-Y ahora, ¿qué te pasa?
-¡Es que si no se me hubiera caído la primera moneda ya tendría dos monedas!-respondió el infame párvulo.
MORALEJA: Asegúrate de no perder el bien (¿o la diputación?) que tienes, porque no siempre habrá alguien que te dé otro de mayor valor (¿una gubernatura?).


