Por Pegaso
Estaba yo checando mi cuenta de Facebook allá, recostado sobre mi nube viajera, viendo la cantidad de estupideces que suele subir la gente sin quehacer, como el menudo que se están comiendo, como la selfie que se tomaron con sus cuates, como las fotos de sus mamacitas que vienen a visitarlos y mil ejemplos más que a nadie les interesan.
Pero entre todas ellas encontré una foto que me dio pie para desarrollar este tema, y es que un amigo-según comenta en su cuenta de Face- halló a un pajarillo que se metió en su cuarto y tomó una foto donde se ve al avechucho en su mano.
Yo, como soy un Pegaso medio malora y conocedor del tema, comenté algo así como esto: «Con el pajarito en la mano. Es una masturbación simbólica».
Me imagino cuántos persignados subieron sus comentarios para descalificar mi comentario con epítetos condenatorios.
Pero la verdad sea dicha: Los subliminales están con nosotros desde hace muchos, muchos años, cais desde la prehistoria, desde que el hombre empezó a plasmar sus pensamientos en las paredes de las cavernas.
Mucha gente no se imagina cómo las empresas publicitarias y las grandes compañías le han estado metiendo goles a su mente sin que siquiera se den por enterados. Esa es la magia de los subliminales.
Yo recuerdo, cuando era un pegaso chaval, que mis padres solían escuchar una estación de radio llamada RCN.
El jingle que utilizaba la dichosa estación era: «RCN, la que le gusta a usted».
Y nadie se daba cuenta que era un subliminal, una especie de albur: «La que le gusta a usted». ¿Captan?
En la campaña del entonces candidato del PRI, Luis Echeverría Alvarez, el eslogan era: «Arriba y adelante».
Y como esos hay mil ejemplos. Basta teclear en Google la palabra «subliminales» y aparecen páginas tras páginas, tras páginas con material alusivo a este tipo de publicidad.
Yo he leido varias veces el libro «Seducción Subliminal», de Wilson Bryan Key y me he dado cuenta que mensajes de este tipo están en todas partes, obligándonos a consumir, aprovechándose de nuestros traumas infantiles que, según el autor, están íntimamente relacionados con palabras de cuatro letras que aluden a nuestras funciones y órganos corporales, principalmente los de la reproducción.
A quien desee adentrarse en el tema yo le recomiendo que leal el libro «Seducción Subliminal» u otros parecidos, como uno que estoy viendo en este momento en la pantalla de mi lap, llamado «Sistema de Seducción Subliminal», que está dirigido principalmente a conquistar mujeres mediante técnicas y trucos de ese tipo.
-«¿Cuál es la compañía más conocida a nivel mundial?»,-me preguntó ayer un compañero periodista.
-¡Pues la Coca Cola!
-¿Y por qué?
-Pues porque su publicidad ha sido exitosa.
El logotipo de la Coca Cola es el más conocido en todo el mundo, efectivamente.
A mis pocos lectores los invito a teclear en Google: Los mensajes ocultos en el logo de Coca Cola y verán algunos ejemplos de publicidad subliminal.
Hay un supuesto mensaje racista donde un hombre blanco escupe a un negro y hasta aseguran que existe un mensaje contra los musulmanes oculto en las letras.
Recuerdo que incluso había quien encontró mensajes satánicos en la música del grupo juvenil RBD.
No digo más. Mejor busquen más sobre el tema en Google, si es que les interesa cómo las grandes compañías juegan con su mente sin que se den cuenta.
Me despido con el refrán estilo Pegaso: «Es más valioso el ave que mantenemos atrapada en nuestra mano, que los centenares de ellas que están en vuelo». (Más vale pájaro en mano que cientos volando).


