Lo que no descubre el tiempo lo descubre el agua, sólo hay que tener paciencia para encontrar el origen de cada una de las acciones anteriores que nos llevan a las respuestas a los acontecimientos actuales.
La política no es una ciencia exacta, esto lo saben todos, el éxito o el fracaso en muchas ocasiones obedece más a las circunstancias que a la dedicación y al esmero.
Sin detrimento de ello, creo sin embargo que es más adecuado compararla con las carreras atléticas, pues se ha demostrado fehacientemente que ésta, no es una carrera de velocidad sino de resistencia.
Aunque son muchos más los que comparan a la política con la lucha libre, pero claro, ésta última mucho más seria que la primera.
Las traiciones no surgen por generación espontánea, son más bien acciones concertadas que persiguen un fin; por lo general económico, de trascendencia y de ambición.
El agua y el aceite no se mezclan, pero en política saben unirse sin tocarse, sin mancharse, sin denigrarse, porque por encima de su composición, está la tolerancia a las necesidades de la parentela, pues en este oficio es recurrente olvidar los principios.
La hornada de nuevos ricos es notoria cuando el origen es humilde, pues a los ricos de abolengo les son permitidos excesos que a los pobres le son negados.
El conocimiento de la historia lo dice todo, ahí en los registros públicos de la propiedad está plasmada la honestidad y la honradez de cada ciudadano.
Y ojo, que no es lo mismo ser honesto que honrado, pues la honestidad se mide de la cintura para arriba y la honradez de la cintura para abajo.
En política, algunos acumulan riqueza por falta de honestidad y otros simplemente por saber perder con sumisión la honra en el momento preciso.
Muchos seremos testigos, algunos mudos, otros deslenguados.
Pero la mayoría ignorará por desidia el acontecer del servicio público, ya que eso es solo para los peleoneros que sacan beneficio directo.
En toda la mancha urbana se olvidarán las promesas, y esperaremos pacientemente a que otros promulguen las mismas para dar latigazos de castigo electoral a base de votos sin conciencia, sin meditación, sin compromiso a futuro.
Ellos no se han dado cuenta, pero detrás está la mano que mece la cuna, esa que con su vaivén nos lleva de la derecha al centro, sin rozar la izquierda, pues su lejanía con el rio nos estremece.
Seguiremos contando historias sin final feliz para la inmensa mayoría, pues los pocos elegidos de los dioses, esos se van con las alforjas llenas a vivir al otro lado del rio.
Que donde veo los 10 mil empleos prometidos en Matamoros?
ALLÁ EN LONTANANZA.


