– 30 ALCALDESAS EN 60 AÑOS DE HISTORIA
1.- Este 8 de marzo cuando se conmemore el “Día Internacional de la Mujer” el sector femenil de México tendrá algo que festejar (el 50% de candidaturas a puestos de elección popular) y mucho por construir en el terreno social. Trataremos de resumir la evolución desde el punto de vista de género lograda en Tamaulipas en los últimos 30 años, que es la mitad del camino desde que se otorgara el voto a la mujer en 1953.
Así las cosas, hasta 1984 (30 años después) sólo hubo cinco diputadas y siete alcaldesas, la primera presidenta municipal del estado, fue doña Aurora Cruz de Mora en Altamira, que a la sazón era un municipio modesto y con perfil campesino, ella misma era líder campesina. Los seis municipios restantes que tuvieron alcaldesas eran los más pequeñitos: Guerrero, Padilla, San Nicolás, Mainero, Miquihuana y Gómez Farías.
Y en 60 años a partir de que se otorgó el voto femenil en tiempos de Ruiz Cortines, en Tamaulipas 30 mujeres han logrado ser alcaldesas, incluyendo las actuales siete, que ganaron la elección el año pasado, o sea que el 2013 es histórico porque conquistó numéricamente, lo logrado en los primeros 30 años de historia electoral femenil.
Aunque suene repetitivo, queremos enfatizar que de esas 30 jefas edilicias, en la segunda parte de ese periodo de seis décadas, 23 féminas tienen ese logro incluyendo las siete que acaban de tomar posesión el pasado 1 de octubre (3 del PAN y 4 del PRI).
2.- En cuanto a las diputaciones locales en ese mismo lapso, se tiene registro de 59 mujeres, incluyendo a las de la actual LXII Legislatura local, que lleva 12 (7 del PRI, 4 del PAN y una del PANAL). Hay que destacar que en LXI Legislatura cerró con 16 mujeres diputadas, por las que ascendieron a titulares en virtud de las licencias solicitadas para contender en las elecciones del año pasado; fueron unos cuantos meses.
En el terreno federal, treinta años después de haber obtenido los derechos ciudadanos, en nuestro estado sólo habían logrado una diputación federal cuatro mujeres, la primera de ella la profesora Elvia Rangel de la Fuente en la 47 Legislatura- 1967-70; la segunda de ellas Eustolia Turrubiates Guzmán, quien ascendió porque era suplente del titular, el líder de la CTM en Tamaulipas, Jesús Elías Piña y éste falleció; la Tercera fue Doña Aurora Cruz de Mora, en la L Legislatura 1976-79 y la Dra. Martha Chávez Padrón por el Mante, diputada por la LII Legislatura 1982-85.
Medio siglo después de la reforma de 1953 (o sea hace 10 años), apenas si sumaban 18 mujeres priístas tamaulipecas (incluidas las 4 antes citadas) que lograron una curul en la Cámara Baja. No tenemos registros precisos de la oposición, pero anotamos a cuando menos cuatro panistas, Carmen Bolado del Real, Lidya Madero, Leonor Sarre y Maky Ortiz Dominguez.
En el Senado de la República, el panorama es peor, la primera tamaulipeca que logra un escaño en esa tribuna es la Dra. Martha Chávez Padrón (por cierto, primera doctora en derecho por la UNAM); Laura Alicia Garza Galindo por dos ocasiones y Amira Griselda Gómez Tueme. También por el PAN podemos anotar a Carmen Bolado del Real, Lidya Madero García y a la Dra. Esther Maky Ortiz Dominguez.
Visto desde la perspectiva de partidos, las mujeres del PRI y PAN en Tamaulipas van empatadas en cuanto a oportunidades en la Cámara Alta, con la salvedad de que Laura Alicia Garza Galindo fue dos veces senadora y una de ellas en un periodo de tres años y el otro de seis.
3.- Esa es la visión retrospectiva que debe de llevar a la mujer a asumir los retos de nuestro tiempo; las posibilidades que se abren en el horizonte no son sólo un acto de justicia social o de derechos humanos, sino es una resolución del gobierno mexicano inscrita dentro del marco de las relaciones internacionales, porque los acuerdos pactados con otras naciones organizadas en el contexto internacional reclaman que México abandone el estado casi primitivo de sus políticas de poder, que abandone la simulación y la única forma para cumplir con políticas de igualdad es asentándolo en la ley de manera franca y sin trampas.
Por eso cerró la puerta a las “juanitas”. Esta vez transitamos por un camino directo y sin trampas hacia la auténtica igualdad de género, por eso se modifica el concepto constitucional y desaparece el de “equidad” para sustituirlo por igualdad.
Las Mujeres de nuestro tiempo tienen que aprovechar la competencia político electoral que ahora se les ofrece, pero este es sólo un terreno de actividad hay otras muchas en el sector académico, empresarial, social, etc.
La mujer no está incorporándose a la zona de confort, sino a los terrenos de poder, de la toma de decisiones y tiene el reto de permanecer en él con mejores resultados, porque el país lo está reclamando, le está urgiendo la aportación inteligente y creativa del 50 por ciento de los ciudadanos mexicanos (que son mujeres).


