Necio sería no reconocer el avance que en los últimos años ha tenido la Universidad Autónoma de Tamaulipas pero sería más necio no hacer un análisis real de la situación, un balance, y entonces ahí llegamos la conclusión de que esta UAT no puede ser el orgullo de todos los tamaulipecos, es más, a veces es de dudarse que sea la máxima casa de estudios porque instituciones como La Salle, entre muchas otras, muestran mejor nivel educativo y de competitividad.
La UAT, como tantas instituciones de educación superior en el país, se ha convertido a lo mucho en el despacho de mano de obra calificada para la empresa, digo cuando mucho porque las estadísticas dicen que la gran mayoría de los licenciados que arroja esta institución están desempleados, son burócratas, o trabajadores en áreas no afines a las que fueron preparados, eso es lo que habla del enorme desperdicio de la mente de obra.
Sin duda que el objetivo primordial de una institución de educación superior es crear profesionistas que puedan generar riqueza en su entorno, capaces de construir, diseñar, y organizar su propia empresa, su propio negocio basado en los conocimientos y en las habilidades adquiridas en su paso por su alma mater, deben ser verdaderos agentes de cambio, un objetivo que hasta hoy no vemos cumplido.
Desde luego, esta UAT avanza, a veces a pasos agigantados y otras veces parece que va de rodillas pero avanza para bien, enormes esfuerzos ha costado, algunos afirman a soportado la inclusión en sus nóminas de personajes nefastos que la han saqueado y la siguen saqueando, otros más aseguran que hasta el dinero de las pensiones de los trabajadores ha desaparecido, y su hoy tesorero, mientras tanto, anuncia una institución de finanzas sanas y muy preparada para cualquier cosa, esa es la voz oficial.
Cierto, esta UAT gusta mucho más que la de hace algunos años, allá cuando el porrismo hacía y deshacía, cuando los liderazgos de maestros y estudiantes eran utilizados para violar muchachas, emborracharse y a veces seguir largas parrandas con muertos incluidos, todo bajo los influjos de sustancias extrañas.
También gusta más esta UAT comparada con aquella en la que bastaba ser un buen deportista o un buen grillo para garantizar un titulo universitario, peor aún, en la que bastaba tener dinero para una buena botella o que las muchachas fueran de moral muy ligera para pasar una materia, cierto es que estas situaciones no se ha desterrado del todo, que todavía hay funcionarios que en los últimos años se han inscrito a carreras universitarias y las han cursado sin poner un pie en sus aulas, o que todavía hay un director de una Unidad Académica que daba clases de Ética y se cobraba las calificaciones con el tipo de favores antes expuestos, hay quien jura que todavía hay maestros en las mismas condiciones.
Este viernes José María Leal Gutiérrez rinde su segundo informe de su segundo periodo al frente de la UAT como su rector, seguramente escucharemos puros logros, la máxima dice que uno debe contar sus éxitos y dejarle la derrota al enemigo, por ello hasta se duda que vayan a realizar una exposición reflexiva o de autocritica, también la experiencia dice que no se ha estilado nunca el autoanálisis, siempre se han contado puras victorias.
Por ello es que a los tamaulipecos, más a los que hemos cursado una licenciatura en esa institución, nos toca el proceso reflexivo, hacer un análisis real de la situación, la critica, exponer los incontables e inimaginables avances que tiene la UAT pero también los retrocesos o las carencias que atraviesa.
Obvio, los tamaulipecos necesitamos una universidad de ensueño, una institución de la cual sentirnos orgullosos, que le de cobijo a nuestros hijos y los prepare como ciudadanos de bien, como mexicanos capaces de generar riqueza y participar en la sociedad como agentes de cambio con rumbo a la modernidad, el progreso, y todavía no tenemos a la UAT en ese nivel.
Triste es que la UAT a nivel nacional sea más conocida por Los Correcaminos que por un egresado de sus aulas que haya generado conocimientos nuevos, es de reconocer que tenemos maestros y alumnos valiosos pero también hay que decir que todavía son los menos, que todavía no han logrado darle esa nueva imagen a nuestra universidad.
La verdad es que hoy la UAT, la Universidad Autónoma de Tamaulipas, debe ser más reflexiva, generar la autocritica, prepararse y enfrentar los nuevos retos, pero sobre todo, debe ser lo que necesitamos los tamaulipecos, lo que necesita el gobierno del Estado, lo que necesitan los empresarios y la sociedad en general, una institución fuerte, consolidada, lista para crear la mente de obra que requerimos para competir con cualquiera y ganar, solo así se generarán nuevos conocimientos, solo así se generará riqueza, solo así tendremos una sociedad más igual, y menos conflictiva que hoy.
Les dejo el twitter @gatovaliente para que nos siga, también el correo electrónico y la cuenta de facebook a sus órdenes para lo que guste y mande… marcovazquez20001@hotmail.com


