LA ZORRA AZUL

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La historia de Matamoros es muy vasta y aunque apenas tengo 46 años de vivir aquí, me tocó en suerte vivir a plenitud la etapa de esplendor de la antigua Zona Rosa de Matamoros.

Recordar el Popeye´s es volver a la pubertad y a los inicios de la experimentación con la libertad, situado junto al Puente Viejo Internacional, su ubicación era exacta para que las guapas y desinhibidas gringuitas cruzaran el puente y los límites.

Las calles adoquinadas sin circulación vehicular hicieron que prosperara el negocio del entretenimiento, gracias al alcalde de entonces Jesús Roberto Guerra Velasco, quien siempre vio esa zona rosa como una zona de oportunidad para incrementar el turismo internacional, inclusive la denominó ZonaTur.

El Popeye´s después se convirtió en El Tabú y junto a él crecieron, El Quijote´s, El Mustang y el emblemático Rendez Voux, lugar al que llegaban las mejores vedettes de la época con todo y sus trajes emplumados, aunque hay que reconocerlo con poca tela.

También prosperaron las cantinas como la de El Macala, mago local que en sus tiempos de ocio despachaba desde la barra, mágico lugar donde no entraba el sol por ningún lado, por lo que las veladas eran autenticas desveladas.

La reina de los popoff era el Drive Inn, de gran historia y de excelente cocina, sitio de reunión familiar de los pudientes los domingos, que encierra muchas historias, pues con sus violines arrulló muchas noches.
De la misma zona, aunque con menos pedigrí, el salón de baile La Zorra Azul, recuerdo cuando me llevaron por primera vez, que me dijeron que ahí había puras bastoneras y pensando en las jovencitas norteamericanas que desfilaban con las bandas que venían a las Fiestas del Charro de entonces acudí presto.

En efecto bajo los estupendos acordes de la orquesta de Nico Fernández, bailaban muchas bastoneras por 1 dólar la pieza y al terminar el danzón y recibir su dólar, tomaban su bastón para irse a sentar y esperar al siguiente parroquiano que llegara al lugar con ánimo de mover el esqueleto.

El ambiente era de un azul intenso, provocado por el humo de los cigarros y las luces neón que le daban un aspecto de película de Juan Orol, cierto estoy de que si hubiera más luz, difícilmente alguien se atrevería a bailar con las damas de la tercera edad que laboraban ahí.

Dicen que recordar es vivir y ahora que en el cabildo matamorense todo lo quieren azul, sería bueno que se dieran una vuelta por el norte de la ciudad, reconocer la ubicación del antiguo salón de baile y promover una iniciativa por acuerdo de cabildo para rescatar ese negocio, el hijo de Nico Fernandez, Chicho, excelente músico y compositor, por ahí debe de andar todavía con ánimo y amor por Matamoros.

La oportunidad de trascendencia está en manos del H. Cabildo de Matamoros 2013-2015.

Imagínense ustedes señores regidores, pasar a la historia como los creadores de la Playa Costa Azul y los restauradores del antiguo salón de baile, imagínense que a la brevedad, gracias a su esfuerzo tenaz y a su visión, una zona abandonada se convierta en un gran salón de baile, para fomentar el turismo internacional y que nuestro pueblo, por el éxito sin precedente de su congruente accion sea conocido como: Matamoros, la ciudad de LA ZORRA AZUL.

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