En México para los creyentes católicos el 2 de noviembre se celebra el Día de Muertos, de los Santos Difuntos, para los adoradores de la política nacional será el 2 de diciembre porque muchos habrán amanecido muertos… políticamente hablando.
Cada 6 años se ve morir a un puñado de personajes que durante una administración se dedicaron a saquear, a matar y enterrar ilusiones, acabar con las esperanzas del sufrido pueblo mexicano que no llora a los que han dejado el poder pero enciende veladoras esperando el sepulcro para los mismos y al siguiente se tenga mejor suerte para que en sus hogares no falte que comer.
En nuestro país cada cambio de administración se vive un duelo, los que se van lloran la muerte de su poder y se les ve deambulando como almas en pena esperando que alguien les ofrezca un rosario para a la vida poder volver.
Los que hoy aun visten de azul alegría mañana estarán de luto, ante su impávida mirada verán llegar el cortejo fúnebre y las lapidas con sus nombres que los esperan en el frio umbral.
Serán muchos a los que el frío calara hasta los huesos porque los presupuestos ya no les calentaran, no faltaran dos o tres que se negaran a morir y querrán seguir espantando con el tapete del muerto, lo más triste para ellos es que se darán cuenta que al morirse su poder también mueren los afectos y los que fueron sus amigos se convertirán en sus peores enemigos o quienes les enterraran.
A muchos políticos el no tener el bastón de mando les asusta más que el encuentro con la mismísima parca, pero como a cada santo se le llega su hora, pronto serán muchos los que como animas del purgatorio deambularan por los valles y senderos de lagrimas como castigo por su mal comportamiento.
Serán los que pronto llegaran al camposanto del olvido, donde queda enterrado su recuerdo, sus ilusiones políticas morirán junto con ellos, el horno donde se esponjaba el PAN ya no tendrá energía suficiente para calentar sus ambiciones, menos podrá alimentar sueños y esperanzas, la materia prima sobrante solo servirá para un PAN frio, de muerto.
Los seguidores del Partido Acción Nacional en pocos días lloraran por la muerte de sus, no tan, santos productos políticos, el sexenio esta igual a como vivió el pueblo mexicano durante los últimos años, en agonía a punto de fenecer.
Lo triste es que serán muy pocos los del pueblo que estarán de duelo, los que lamenten la partida de tan ilustres personajes, y aquellos que les juraron lealtad a cambio de concesiones tampoco asistirán a la despedida, ni siquiera se atreverán a mandarles flores para no ser sorprendidos y correr la misma suerte, quedar en la tumba fría.
Seguramente conscientes de ello en estos días todos los de vestimenta azul trataran de comer lo que puedan del PAN, harán sus reservas para proseguir su camino, se querrán ir con un buen itacate aprovechando el año de hidalgo, porque en cada administración no hay funcionario que deje algo.
Pero no crea que los panistas serán los únicos que se sentirán morir, también habrá muchos priistas que verán muertos sus seños de grandeza al no encontrar sus nombres en la lista celestial, solo los verán en la lapida sepulcral, morirán de tristeza porque no serán llamados a la nueva administración.
En la mesa del señor muchos serán los señalados pero pocos serán los llamados, incluso acá en Tamaulipas no solo se tendrá funeral azul, muchos muertos tricolores se verán pasar porque de todos los que se mencionan como delegados federales y demás, muy pocos habrán de llegar.
Las ánimas de BALTAZAR HINOJOSA, EDGARDO MELHEM SALINAS, MANUEL MUÑOZ CANO en Tamaulipas se comienzan a escuchar, dicen venir por el puesto de LONCHO a quien quieren enterrar y juran que LUIS ALONSO MEJIA será uno de los muertos de su felicidad.


