La lluvia es única, siempre cumple promesas de que a su llegada florecerá la vida, la agricultura y la ganadería serán mejor, los campos reverdecerán, los mantos acuíferos serán bastos, el vital líquido no faltará y hasta obligará a muchos políticos a cambiar sus discursos de campaña.
Bendita lluvia que viene a terminar con las promesas de políticos que hacían del agua su camino más cercano al voto, ahora los ríos que corren por las calles inundan todo y se lleva el discurso falso de algunos nuevos mesías.
Después de que el DIOS TLALOC fue benévolo, los encampañados tendrán que cambiar su discurso, la inmediatez les exige estar al día, aunque no tengan pisca de sensibilidad pero si habilidad les llevara a prestar auxilio a las familias que resultaron afectadas por la lluvia en ciudades donde la mala planeación trae como consecuencia inundaciones que van dañando el patrimonio de la ciudadanía.
Luego que el agua deje al descubierto baches generados al descuido por bloquear el cause natural de las corrientes de agua, más drenes obstruidos, colonias incomunicadas porque los vados fueron rebasados por la creciente de los ríos, pues vendrá el discurso prometiendo que se solucionara todo apenas llegue a la administración el prometedor candidato.
No faltará quien se aventure a prometer que se pagaran los desperfectos de vehículos ocasionados por los baches en la próxima administración, mentira, ya ganados las promesas quedaran enterradas en el lodo de las lluvias pasadas y no se acordaran hasta que nuevamente llegue la temporada de huracanes o de campañas, lo que ocurra primero.
Quizá las lluvias terminen en tres o cuatro días, pero la otra lluvia, la de promesas de los encampañados, seguirá cayendo sobre el pueblo hasta el 7 de julio, la gente ya no sabe donde resguardarse de ellas para no correr el riesgo de una mala elección y sean arrastrados por la corriente turbia y terminen todos revolcados con daños colaterales.
Bien dicen que lo que no descubre el tiempo lo descubre el agua, si el pueblo no analiza bien la lluvia de promesas de los encampañdos el tiempo les mostrará su error, vendrá el arrepentimiento pero ya ni llorar será bueno, pero también la lluvia deja al descubierto la mala planeación de las ciudades, malos pavimentos y el principal enemigo de los automovilistas y el coco de las administraciones, los baches que asechan por todas partes.
Más allá que los políticos utilicen los castigos o bondades de la naturaleza, de que la lluvia les sirva para regar sus aspiraciones y poder sembrar ilusiones en el pueblo para tener una buena cosecha de votos, la caída de agua del cielo es una bendición, más en estos tiempos en que el estiaje hacia estragos en todos los sectores.
Pero además es bueno amanecer con un clima agradable, que inspira, motiva y hasta invita al romanticismo sin tener que preocuparse por la escasez del agua, e igualmente servirá para ahorrar en energía eléctrica porque los equipos de aire tendrán más horas de descanso y el pueblo se liberará de los altos recibos por el cobro de la luz.
Hoy, la bandera de la reducción de las tarifas eléctricas, velar porque el suministro de agua potable no falte en los hogares, son propuestas que tendrán que ser guardadas por los encampañados.
Gracias a la bendición de la lluvia ahora los candidatos se verán obligados a cambiar su discurso para poder llegar al pueblo y convencerle de que les den el voto de confianza, pero igual la lluvia de promesas seguirá hasta el 7 de julio.
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