Me dueles porque tu gente buena ha comenzado a perder la sensibilidad, la capacidad de asombro, porque ya no llora el dolor ajeno.
Me dueles porque ante un hecho doloroso se despierta la furia y la indignación de tu pueblo que pide justicia igualitaria, se convierte en un juez implacable, que sin pruebas hace un juicio sumario y por mayoría de votos hace leña del árbol caído.
Me dueles porque tu gente se está quedando vacía, porque son muchas las lágrimas que los poderosos no ven ni sienten, porque tu raza de bronce comienza hacerse de piedra, fría y con el corazón duro, porque poco a poco se pierde el alma blanca de tu pueblo y parece que a nadie le importa.
La noticia de asesinato del hijo de HUMBERTO MOREIRA VALDEZ corrió como reguero de pólvora, los medios de comunicación nacional rápidamente se aprestaron a dar la información, el primogénito de un ex gobernador con altos vuelos en la política nacional y sobrino del actual gobernador de Coahuila era asesinado en su Estado.
Inmediatamente en las redes sociales las reacciones en cascada, en muchas se reflejan el odio, en otras la frustración, pero lo más lamentable es la indiferencia de la gente al dolor ajeno, en la gran mayoría no hay palabras de aliento a los dolientes, hay frases hirientes que son el reflejo de la indignación de un pueblo que se siente agraviado, olvidado.
Nadie debería de alegrarse por la desgracia ajena, no hay nada más triste que la pérdida de un ser querido, más de un hijo, lo grave es que en nuestro país día a día se registran casos de jóvenes desaparecidos, otros que estuvieron en el lugar equivocado en la hora equivocada y muchos más que por hambre y desesperación fueron orillados a tomar el camino erróneo para luego perder la vida y de ellos no hay una sola nota, no hay un lamento, no hay un dejo de tristeza entre las grandes luminarias del poder, mientras que sus familias lloran en silencio el ni siquiera poder tener un velorio o una tumba donde rezar por su alma.
Por eso me dueles México, porque la corrupción ha terminado con la sensibilidad del pueblo al que le dicen que todo está bien, donde no pasa nada, que el perder a sus seres queridos es el costo por un mejor país, que son los daños colaterales que se tienen que sufrir.
La gente tiene razón en manifestar su sentir pues han sido muchos los justos que han pagado por pecadores, todo por la ambición, la corrupción, por las negras alianzas orquestadas desde las alturas que no reaccionan hasta que no sufren en carne propia.
A lo largo y ancho de nuestro territorio mexicano día a día se registran vejaciones, el 80 por ciento quedan en el anonimato y ni siquiera se denuncian, la gente solo se entera de los acontecimientos porque le toco verlo o vivirlo en carne propia, nadie dice que se activaran todas las fuerzas para esclarecer la desaparición o muerte de miles de jóvenes, pero en el asesinato del hijo de MOREIRA las cosas son diferentes, estamos casi en alerta nacional.
Claro que es noticia y muy lamentable el hecho, es preocupación que se toquen ya las altas esferas del poder, si es trastocada su integridad todo puede suceder, lo grave es que mientras en casos como el de MOREIRA hay grandes despliegues de líneas de investigación el pueblo está en completa indefensión y eso es lo que reclaman, lo que critican, porque les duele que su dolor no cuente, que sus lagrimas no pesen como si fueran mexicanos de desecho.
El joven EDUARDO MOREIRA trabajaba para el gobierno de su Estado donde su tío es gobernador, pero eso no es nepotismo, es que el muchacho era un luchador social, HUMBERTO MOREIRA dice estar devastado y que su esposa también, seguramente así es, igual que como están muchísimos padres mexicanos que su grito de auxilio se ahoga en la garganta y nadie le escucha, o como muchas madres llenas de dolor, indignación, frustración e impotencia lloran a sus hijos que para variar muchos ni siquiera son estadística.
PEÑA NIETO y FELIPE CALDERON mandaron sus condolencias y piden todo el peso de la ley para quienes le quitaron la vida a MOREIRA RORIGUEZ pero… nunca se acordaron de los miles de pobres caídos en esta misma guerra, si lo mismo hicieran con otras familias que sufrieron ese dolor no les alcanzaría la vida para estar enviando twitters, y eso también lastima al pueblo, ver que mientras la vida de los poderosos o sus familias vale más que la gente de a pie, que para los que cobran muy bien de nuestros impuestos el sufrimiento de un mexicano común en realidad no vale nada.
Por la indignación de tu gente, el dolor de tu pueblo, la corrupción del poder, la pérdida de la sensibilidad del ciudadano común, el coraje, frustración y desesperación del colectivo…me dueles, me dueles MEXICO.
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