Monigotes…

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El Secretario de Educación Diodoro Guerra Rodríguez, el doctor Diodoro Guerra Rodríguez, es toda una eminencia en el sector educativo y su currículo lo avala, estudió Ingeniería en Comunicaciones Electrónicas, en la ESIME, tiene una maestría en Administración Pública. Estudió el doctorado en la Universidad Politécnica de Madrid, fue Subdirector General de Escuelas Tecnológicas Industriales; Subdirector General de Delegaciones de la SEP; Director General de los Servicios Coordinados de Educación y Secretario de Educación, ambos en el Estado de Michoacán; Director General del CONALEP y director general del IPN. Fue también Director General de la Comisión de Radiodifusión. Ha publicado más de 60 artículos sobre sociedad, educación, ciencia, tecnología y política educativa, así como los libros: La descentralización educativa, estrategia para el desarrollo (Leega, 1987), Educación y cambio estructural (Noriega, 2000), Conocimiento, educación superior y progreso (Noriega, 2001) y Metodologías para dinamizar los sistemas de innovación (IPN, 2005). Recibió la Presea «Norberto Treviño Zapata» del estado de Tamaulipas y la Condecoración de la Orden al Mérito, en Grado Oficial, del Gobierno de Rumania.

Sin embargo toda esa sapiencia en ocasiones da la impresión de que se termina en nada, que está secuestrada por los maestros del SNTE, y en ocasiones, hasta por un director de una escuela o un grupo de maestros de las mismas.

Me explicó, toda la capacidad que tiene Diodoro Guerra Rodríguez parece que no ha funcionado al cien por ciento en Tamaulipas, los proyectos avanzan por inercia, es verdad que se tienen nuevos planes, que existe toda una estrategia para avanzar en el nivel educativo que tiene la Entidad, pero, ahí está el pero. no se ve para cuando pueda aterrizar en territorio todas sus habilidades.

Claro, Diodoro no es el único culpable y de hecho parece todavía el hombre que se requiere en Tamaulipas para sacar al sistema educativo de tanto atraso, de tanta transa, de tantos abusos del sindicato y de autoridades de segundo y tercer nivel que quieren hacer una empresa privada de las escuelas, de las plazas de maestros, y de lo que sea posible.

En resumen, Diodoro es un hombre que le puede aportar más al Estado, que sabe que se requiere para que los niños avancen, para que se genere conocimiento en esta región del país, para que cada quien avance por el camino correcto y con mejores expectativas de triunfar en sus respectivos ámbitos, si lo es, pero. otra vez el pero, cómo hacer para que aterricen tantos proyectos en un sistema educativo secuestrado por los intereses de unos cuantos, de personajes que tienen en la nómina de la Secretaria de Educación hasta a la sirvienta de su casa, o casos más ilustrativos, de grupos de intereses que protegen, solapan, y hasta auspician que un jefe de departamento que tiene su adscripción en Victoria además sea supervisor escolar en ciudades lejanas, o que una directora se jubile y sea recontratada como directora del mismo plantel.

Esas fallas que no pueden corregirse, o que se alimentan para mantener a un sindicato, a un grupo de empresarios, y hasta a un diputado o político de renombre en paz, son las que se deben denunciar para actuar en consecuencia.

De lo contrario seguiremos padeciendo arbitrariedades, tan grandes que se convierten en aberraciones y un insulto a la sociedad, como la que se vive en la Escuela José Vasconcelos de esta ciudad en la que después una semana y media de iniciado el ciclo escolar todavía no permiten a una niña ingresar a su salón de clase nomás porque no puede pagar una cuota de dos mil pesos, ese es el ejemplo de los directorcitos o maestros que se sienten tan dueños de una escuela que pueden hacer su negocio particular.

Desde luego, todos los padres estamos obligados a aportar algo para la educación de nuestros hijos, pero la autoridad escolar debe ser inteligente, no condenar a una niña con problemas económicos a quedarse sin estudios o que los realice en una escuela lejana a su hogar nomás porque la directora exige su cuota (violando el Artículo Tercero Constitucional), se puede llamar al papá o la mamá a trabajar en la escuela para ayudar en la misma, o cosas por el estilo.

Lo triste de todo es que la situación refleja que el trabajo no va bien encaminado, que los intereses gremiales son más fuertes que la autoridad escolar, que los intereses de los maestros de una escuela son más poderosos que los del Secretario de Educación.

Le repito, no creo que encuentren en todo Tamaulipas, es más, en todo México, a un hombre con el currículo de Diodoro Guerra Rodríguez, con su experiencia, con su capacidad en el sector educativo, no es un asunto personal, pero si es necesario buscar las formas y los personajes que en realidad puedan ayudarlo a aterrizar tanto conocimiento, porque de lo contrario, y si sigue avanzando el problema a esas proporciones resultará que habrán contratado a un súper hombre nomás para que pueda observar, aprender y acaso denunciar las transas que hacen muchos de sus subalternos para terminar todos en la categoría de monigotes ante un problema tan simple como es el de la escuela José Vasconcelos.

El postre. el Festival Internacional Tamaulipas presentará por lo menos 80 actividades en cada uno de los municipios, la gran mayoría en plazas públicas, eso habla de que el gobierno de Egidio Torre Cantú es más integral, ve la necesidad de atender al pueblo en cada una de sus necesidades, y sobre todo, sacarlo de esa preocupación por la inseguridad que lo han envuelto.

Poco a poco se avanza, ojalá Libertad García Cabriales entienda bien el mensaje, que sepa que también con la cultura se hace política, y que ya no son aquellos tiempos de presentarle y servirle el plato fuerte a los poderosos mientras que a la gente de las colonias les daban migajas.

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