MUY LETRADO Y BIEN MARRANO

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La actitud del gobierno en general durante la crisis provocada el pasado mes de septiembre por Manuel e Ingrid, fue loable, los medios de comunicación también estuvieron a la altura de las necesidades especificas y desde luego que la sociedad civil ha sido contundente en su participación.

Emociona y mucho la solidaridad demostrada, pues la tragedia se llevó comunidades enteras, familias completas y bienes incalculables.

Los damnificados nunca se sintieron solos y ante la desgracia y la respuesta social, se organizaron mejor para tratar de recuperar lo perdido, pues la oportunidad de vida que tenían los sensibilizó mucho.

Los reclamos por obras mal hechas pasaron a segundo término, pues la cantidad de agua recibida superó en mucho los registros históricos.

Imposible cuantificar las responsabilidades, pues el derrumbe en la comunidad La Pintada, del estado de Guerrero, demuestra que cuando la naturaleza toma lo que le corresponde, no hay poder humano que lo pueda evitar.

Ver en televisión el seguimiento de un paquete de alimentos llevado por una niña al zócalo de la ciudad de México, que en una cuantas horas era entregado a una familia en desgracia en el estado de Guerrero fue contundente para desbordar la ayuda. Pues el paquete llevaba un mensaje personal de la niña escrito sobre el plástico. Aquí aplicó perfectamente la frase aquella de: Una imagen dice más que mil palabras.

Habrá quien lo dude, pero el gobierno, de cualquier origen es servicio público y a veces, lamentablemente sólo a veces, lo demuestra.

Pero pasemos a otras historias, porque la vida continúa y resulta que a Cd. Victoria llegó procedente de una ranchería de San Luis Potosí, una bien agraciada jovencita para trabajar de mesera en conocido restaurante de postín.

A este acude regularmente por las mañanas un amante de la letra escrita, para con sus computadora, pergeñar notas publicables y ganarse el sustento.

El capitán de meseros, queriendo quedar bien, sabiendo de las exquisiteces del lenguaje que el aludido usaba para solicitar servicio, decide enviar a la nueva adquisición para la atención del distinguido cliente, anticipándole a ella que era un intelectual al que le publicaban sus escritos en los diarios.

Ella le preguntó, -En que le puedo servir Señor- y la respuesta inmediata fue,- Su exuberante belleza autóctona me podría dar la oportunidad de mejorar la especie, siempre y cuando usted acepte el coito sin compromiso alguno, mientras lo piensa, sírvame un café y unos huevos revueltos por favor.

En la cocina en espera del pedido, aprovechó para consultar las palabras dichas por el cliente en su teléfono inteligente y a pregunta expresa del capitán sobre que le había parecido el personaje, ella simplemente contestó; MUY LETRADO Y BIEN MARRANO.

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