OPTIMUS
Por: Jorge A. Pérez González
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Domingo 29 de marzo del 2026
La discusión se centra actualmente en el significado de LIBERTAD, todo es cuestionable; desde el ejercicio indebido de funciones por parte de los políticos, hasta la intolerancia racista y la homofobia sujeta a principios dogmáticos.
La sociedad cuestiona siempre el manejo de los recursos públicos, sin percatarse de que ellos mismos, mediante el voto, autorizaron a aquellos que hoy señalan por malos manejos, sin distingo de colores partidistas.
El poder de la transformación solo se refleja en el voto de castigo, nunca en acciones contundentes que signifiquen desprecio por el mal uso del poder, los castigos, cuando los hay, solo afectan la libertad de uno, nunca llegan a los familiares cercanos, así que, algunos se sacrifican para proveer de lujos a más de dos o tres generaciones.
Los ejemplos abundan, hay quien se esconde y no da la cara, mientras los suyos departen por doquier, con un perfil social más bajo, pero, a fin de cuentas, miseria no muestran.
La misma sociedad lo permite, pues de Pendejo no bajan, a quien no se haya servido con la cuchara grande cuando la oportunidad tuvo.
Lo mismo sucede con el racismo, en nuestro país no está tan arraigado salvo cuando se trata de servidumbre, ahí sí, las clases sociales se muestran cerradas y dejan ver claramente la diferencia entre unos y otros.
La homofobia si está enraizada en el México actual, aunque haya dejado de ser tan obvia como en el pasado, sin embargo, persiste el desprecio por todos aquellos seres que muestran atracción por entes de su mismo sexo.
Y así seguirá actuando, pues es más fácil entender que alguien aproveche el puesto en el gobierno para beneficio personal, que tratar de comprender que a veces la naturaleza se equivoca y coloca un ser en un cuerpo equivocado.
O peor aún, negarle la posibilidad de crecimiento social a alguien, tan solo por su origen o lugar de nacimiento. Es difícil de entender, pero para muchos, la frase de, Origen es Destino, les permite justificar plenamente la explotación del hombre por el hombre.
La intolerancia se aferra a todos y el resultado es catastrófico, cuando la misma no ofrece soluciones, sino que se convierte en espiral descendente que aleja a todos del humanismo esencial.
La participación ciudadana es buena cuando persigue el noble fin de sacudir la conciencia, de ofrecer derroteros que conduzcan a un mejor entorno para todos, la perspectiva es óptima, cuando hay satisfactores a la vista, pero cuando no los hay, la masa se vuelca de un lado a otro para solo comprobar que las cosas siguen igual y que son otros los que se beneficiaron con la ilusión de muchos.
Los que gobiernan van y vienen, de uno y de otro partido siempre rinden las mismas cuentas, la sociedad ya no les cree, pero espera con ansia que el cambio reditué, cuando menos en el rubro de mayor seguridad, aunque seguirá pensando que es Pendejo aquel que no aproveche su oportunidad.
Ya se perdió hasta la vergüenza ajena, esa que nos hacía pensar cuando menos en una equivocación al ir a votar, hoy las redes sociales permiten expresar la indignación, señalando las fallas y hasta promoviendo rumores.
Entre la diversidad y la afinidad, revolvemos el pensamiento, nos preocupamos por lo banal y hacemos escarnio de los que no tienen la culpa, justificamos lo indefendible y nos envolvemos en un halo de madurez, por no saber lo que significa la palabra OTREDAD.
Jorge Alberto Pérez González
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