Con tristeza vemos que el amor al terruño se confunde y en honor a la verdad, se publican mentiras basadas en información obtenida en las redes sociales, situación que afecta sobremanera el desarrollo económico de toda una región y del estado entero.
Siempre hemos defendido en este espacio el derecho que tiene el ciudadano de recibir la información necesaria sobre las situaciones de riesgo, con el único fin de que no se pise en la hora equivocada una zona en conflicto, pero de eso a convertir la desinformación en nota nacional, hay un largo trecho, que muchos en las redes sociales no alcanzan a comprender.
Lo sucedido en Tampico el pasado domingo fue lamentable, pero alertar no es lo mismo que alarmar y de eso saben mucho aquellos que por cuestiones partidistas, confunden los términos, engrandecen la violencia y les parece gracioso que sus mentiras se repliquen a nivel nacional.
Hace unos ayeres, se molestaban cuando las autoridades no reconocían o minimizaban algunos hechos, se aceptaba como consecuencia la caída de inocentes y se justificaban estos como daños colaterales.
Hoy el esfuerzo es mucho para acabar con la violencia, hoy si hay información oficial sobre los sucesos, pero eso no excluye la posibilidad de enfrentamientos entre grupos antagónicos que provocan bajas en la población civil.
Lo que no se entiende, desde ninguna óptica, es el manejo amarillista de la información, basando la misma en dichos y mensajes de 140 caracteres, los cuales por lo general fueron generados desde la apreciación nada real de los testigos oculares.
Cualquier homicidio es lamentable, pero hace mucho ruido en la conciencia social, cuando las víctimas son inocentes transeúntes, esto agobia a los testigos oculares que en todos los casos desconoce a las víctimas, pero presupone por la simple exposición, que por ahí andaba sin saber que en realidad formaba parte de uno de los grupos.
No todos los caso son iguales, sin embargo la velocidad de las redes sociales provoca alarma generalizada y qué bueno que nos conmina a guardar la seguridad en casa, pero que malo que en base a esa información se generen notas que desinforman y lo peor que se difundan a nivel nacional.
Tenemos enfrente en Tamaulipas la oportunidad de regenerar el comercio turístico con la llegada de la semana santa, pero difundir que murieron dos turistas en el Hotel Maeva de la playa Miramar en Cd. Madero, en nada ayuda a esa posibilidad, pues la nota es falsa y quien la generó no merece el respeto de nadie, pues la obligación del periodista es investigar la veracidad de los dichos.
El amor a nuestra tierra, de donde comemos y de donde vivimos, se debe demostrar, desde nuestra perspectiva, ofertando información real, crucificar al alcalde de Tampico por dar la cara y reconocer los 7 muertos en su municipio, nos aleja de la verdadera misión de informar.
La zona sur es una zona conurbada y si bien los boletines hablan de 14 muertos, en Tampico solo aparecieron 7, numero alto para una jornada de 24 horas, pero basados en la verdad.
Por el bien de nuestro estado, es justo reconocer que en nada ayudamos al comercio y al desarrollo, si basamos la información en las redes sociales y elaboramos algún supuesto, PARTE DE GUERRA.


