ROBANDO MENOS, SEÑOR GOBERNADOR

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Durante mucho, mucho tiempo, antes y después de que resultara electo Enrique Peña Nieto como Presidente de la República, en los corrillos políticos y en los medios en general, se consideraba que el gobernador del estado sería removido del cargo por falta de apoyo de la sociedad.

Las cámaras empresariales se quejaban de falta de atención, las ONGs de falta de preparación para el cargo y los buitres que rondaban la macro plaza, esperaban su arribo mientras sorbían una tras otra miles de tazas de aromático café.

Hoy ha quedado todo en el olvido, Rodrigo Medina sigue apoltronado en su cómodo escritorio a pesar de que Nuevo León ya no se significa en la nación como el estado más industrial de México, hoy es más conocido por otras cuestiones, pues las cifras lo dicen todo: 680 por ciento aumento de feminicidios, 500 mujeres desaparecidas con fines de explotación sexual, 250 mil desplazados, 3,875 ejecutados.

Si bien el problema del crimen permitido no deja espacio libre en todo el territorio nacional, en Nuevo León es notorio que las fuerzas del bien están mas cerca de las fuerzas del mal, que de los ciudadanos que los mantienen en la nómina.

Algo que ya está sucediendo también en el Distrito Federal, aunque el gobierno perredista insista en negarlo.

Vox populi, vox Dei, la expresión latina no deja lugar a dudas, en todo el estado se reproducen en cada mesa, las corruptelas en materia de obra pública, los engaños con los servicios sociales y desde luego la falta de sensibilidad de los funcionarios para entender que llegaron ahí para servir no para servirse.

No se ve en el panorama cercano, una cruzada emprendida desde el gobierno estatal para desenmascarar a aquellos que por ambición personal, hacen hasta lo imposible para garantiza el futuro de sus bisnietos, corrompiendo todo lo que los rodea.

No ha servido ni siquiera como señal de alerta, lo que aconteció en Tabasco o en Aguascalientes, donde sus ex gobernadores de diferentes partidos, están hoy afrontando las consecuencias de la codicia, la negligencia y la falta de sensibilidad.

Las historias ya son muchas, y van de boca en boca comiéndose el tiempo que resta para enfrentar la realidad.

En el 2011, el entonces alcalde de García, municipio conurbado con la capital de Nuevo León, de nombre Jaime Rodríguez Calderón, priista de origen y reconocido por no permitir ningún acercamiento de sus policías con las fuerzas del crimen permitido, sufrió dos atentados que dieron la vuelta al mundo, ya que de ambas salió ileso, a pesar de que su vehículo blindado y el de sus escoltas quedaron como coladera.

Viene a cuento el recuerdo, pues cuando ya casi culminaba su ejercicio como alcalde, recibió en su municipio al gobernador en una gira de trabajo, quien descubrió en la tarjeta informativa que García era el municipio que menos deuda heredaría a sus sucesor.

Sorprendido el gobernador le preguntó en público al primer edil que como le hacía para que su municipio no se endeudara al mismo ritmo que los otros, y la respuesta heló a los presentes, pero quedó para el registro anecdótico del municipio: ROBANDO MENOS, SEÑOR GOBERNADOR.

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