SEIS MESES YA

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No se puede negar, el viernes fuimos muchos a la gira por Matamoros con más morbo que interés político, esto en función de la tardanza en el obligado recorrido por el pueblo por parte de la los dos niveles de gobierno más cercanos a la gente.

Sin duda nos interesaba constatar el grado de madurez de los implicados, pues era ya notoria la ausencia del gobernador en este rincón de Tamaulipas.

Gobernar no es fácil, lo saben hoy los noveles funcionarios de la administración municipal, pues el tiempo transcurrido les ha permitido constatar dos cosas; primero que el pueblo quiere circo y segundo que el populismo es efímero.

El inicio de la gira en Las Higuerillas fue la primer parada, cierto que en el aeropuerto fue el encuentro, pero él no disponer de helicóptero impide que la labor del reportero de cuenta completa de todos los pormenores.

Sin embargo la llegada al sitio de la entrega de escrituras estuvo alejada de caras largas, tanto el gobernador como la alcaldesa, sonreían afablemente y saludaban a quienes se acercaban, los primeros minutos de la gira del reencuentro fueron como debían de ser.

Los mensajes respetuosos desde la tribuna, por parte de dos gobiernos emanados de diferentes partidos, permitían intuir que ahora si, a partir de esos momentos, la coordinación será completa, eficiente y en beneficio del pueblo que votó por ellos.
No pude estar en la estación de bombeo, físicamente resultó imposible por la distancia a recorrer, tampoco tuve corresponsal, así que les debo la crónica de ese evento, pero si estuve en la colocación de la primera piedra de un nuevo hotel y se volvió a sentir en el ambiente la cordialidad, el buen manejo político de la situación y ellos hasta posaron abrazados para la fotografía del Facebook.

El evento de las becas se caracterizó por dos cosas, las miradas de soslayo y las sonrisas reprimidas, a alguien se le ocurrió que aventar al viejo Reynoso a manifestar a unos cuantos con cartulinas compradas, sería una acción intimidatoria, pero el tiro les salió por la culata.

El nerviosismo de la alcaldesa se hizo evidente, cuando el gobernador desde la tribuna los conminó a hacer a un lado las diferencias y trabajar juntos por el beneficio colectivo.

El desconocimiento de la historia local, permite cometer yerros monumentales, Matamoros es una ciudad que demuestra su inconformidad en la urnas, no en las calles con cartulinas compradas.

Cuando este pueblo se enoja, sin aspavientos se manifiesta contundentemente y al paso de los días, los imberbes aprenderán lo que nunca quisieron estudiar.

La frontera toda, ha experimentado los cambios de gobierno, si quieren mejorar la historia deben de comenzar por estudiarla, los ciclos se cumplen y a veces hay que dar resultados, pues los que pensamos y que somos muchos, ya nos percatamos de que son, SEIS MESES YA.

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