Para comenzar a redactar ésta columna, les relataré una historia que leí hace poco… Ésta es la historia de un lugar llamado ¨Mouseland¨. Y era un lugar donde todos los ratoncitos vivían y jugaban, donde nacían y morían y ellos vivían de la misma manera en que lo hacemos tú y yo. Incluso tenían un parlamento y cada tantos años tenían una elección, caminaban rumbo a las urnas y votaban tal como lo hacemos tú y yo. Y cada día de elecciones todos los ratoncitos acostumbraban ir a las urnas y elegían un gobierno, un gobierno formado por enormes y gordos gatos negros. Ahora, si piensas que es extraño, que ratones elijan un gobierno de gatos, sólo mira la historia de México en los últimos años y entonces verás que ellos no son más ingenuos que nosotros; no estoy diciendo nada en contra de los gatos. Ellos eran buenos compañeros, conducían un gobierno con dignidad, pasaban buenas leyes, es decir, leyes que eran buenas para los gatos, pero éstas leyes que eran buenas para los gatos, no eran muy buenas para los ratoncitos. Una de las leyes decía que la entrada a la ratonera, tenía que ser tan grande para que un gato pudiera meter su pata en ella… Otra ley decía, que los ratones sólo podían moverse a ciertas velocidades para que el gato consiguiera su desayuno sin mucho esfuerzo físico. Todas éstas eran buenas leyes para los gatos, pero eran muy duras para los ratones… Y cuando los ratones la tuvieron más y más difícil, decidieron hacer algo al respecto; fueron en masa a las urnas, votaron en contra de los gatos negros y eligieron gatos blancos. Los gatos blancos habían producido una genial campaña política. Dijeron, ¨Todo lo que necesita Mouseland es más visión¨. ¨Si ustedes nos eligen, estableceremos entradas cuadradas para las ratoneras¨, lo hicieron y las entradas cuadradas fueron el doble de las redondas y ahora el gato podía meter sus dos patas y la vida se hizo más dura que nunca para los ratoncitos. Y cuando no pudieron soportarlo más, votaron contra los gatos blancos y pusieron a los negros de nuevo para luego regresar a los blancos y luego otra vez a los negros, incluso trataron con gatos mitad blancos y mitad negros y lo llamaron ¨Coalición¨. También intentaron poner a gatos con manchas y hablaban como ratones pero comían como gatos obviamente. Verán, amigos míos, el problema no estaba en el color de los gatos, sino que eran GATOS.
Finalmente llegó desde lejos un ratoncito muy valiente, quien tuvo una idea. Mis amigos, estén atentos al humilde compañero con una idea… Él les dijo a los otros ratones… ¨Miren compañeros, ¿Por qué seguimos eligiendo un gobierno hecho por gatos? ¿Por qué no elegimos un gobierno hecho por ratones?¨ ¨Oh¨ dijeron, ¨es SOCIALISTA¨. Así que lo pusieron en la cárcel. Pero quiero recordarles, que pueden encerrar a un ratón o a un hombre… Pero no pueden encerrar una idea…
¿Cuál es la moraleja de ésta historia? ¿Les parece familiar? Lo cierto es que en la actualidad, México se ha convertido en un objetivo mundial a raíz del caso Ayotzinapa, donde después de más de un mes aún siguen desaparecidos los 43 normalista y aún no se ha llegado a nada después de las exigencias a EPN por parte de la ONU y diferentes mandatarios europeos.
Amigo lector, México está viviendo tal vez la peor crisis social contemporánea donde la sociedad, al menos aquí en Matamoros, es completamente indiferente.
¿En qué momento nos hicimos tan indolentes? La sociedad Matamorense ya no confía en nadie y tenemos muchas filosofías donde el individualismo sale a relucir, como por ejemplo… ¨De que coman en mi casa a que coman en la tuya, mejor que coman en la mía¨… o ¨Yo a lo mío y me da igual lo que suceda al rededor¨… Algunos amigos me comentan que en algunas universidades hay tal indiferencia por el caso de los 43 normalistas y verdaderamente es decepcionante. No estoy instando a hechos violentos ni nada por el estilo, pero ahora, el mexicano se ha desarrollado de tal manera que no ve más allá de sí mismo… ¿Dónde está la verdadera política? ¿Dónde está la democracia que alguna vez soñamos y de la que el gobierno presume en muchas ocasiones? Ahora sólo somos espectadores de un circo en sesiones de cabildo donde no se llega a ningún tipo de acuerdo…
Somos testigos silenciados de que no importa el color del partido ni el nombre del presidente en turno, nunca verán por nuestros intereses, intereses de ratoncitos…
Se supone que el pueblo es quien manda, tanto Lety como Egidio y Peña Nieto son nuestros empleados y se supone que están donde están porque iban a trabajar POR EL PUEBLO Y PARA EL PUEBLO.
¿Hasta cuándo dejaremos la sumisión, señores?
La alcaldesa con su actitud deja mucho qué desear, demasiado diría yo, y es que en alguna ocasión me la topé en un parque y a mi familia y a mí nos miró por en cima del hombro, eso lo toleré se podría decir. Pero ahora que fueron encontrados 4 cadáveres que resultaron ser los norteamericanos reportados como desaparecidos ya es una indignación monumental, y es que éstas muertes mencionadas se las están adjudicando al grupo paramilitar denominado HÉRCULES…
¿Dónde queda la moral? ¿Dónde queda la dignidad? ¿Qué es lo que hace el pueblo de Matamoros al respecto?
No somos capaces de valorar la vida humana, ni siquiera un pensamiento liberal, de qué serviría preocuparnos entonces por el futuro del país; y una vez lo dije y lo vuelvo a repetir y va para todos en general, pero en especial para los jóvenes, porque para que la juventud pueda trascender, debe ser inconforme, ´crítica, limpia, valiente y justiciera, pero sobre todo, debe ser libre y no libertina…
Adoptemos otras filosofías comunitarias donde nos ayudemos unos a otros y donde pueda existir una verdadera democracia y una política real, creo que ha llegado el momento de madurar, señores…


