Mediante un decreto, el Presidente de la República Andrés Manuel López Obrador dispuso la extinción de los fideicomisos públicos, 109, en su actual estructura orgánica, para que dejen de ser instrumentos de malversación de fondos, en beneficio de particulares.
La Secretaría de Hacienda fue designada para estudiar y decidir las excepciones que se aplicarán, porque no en todos los fideicomisos se dio la figura de la corrupción. Un fideicomiso ligado a la Defensa Personal, por ejemplo, permanecerá inalterable.
Ocho funcionarios públicos recibieron la encomienda de evaluar y diagnosticar los fideicomisos, para decidir qué hacer con ellos.
El tamaulipeco Rodolfo González Valderrama, director general de Radio, Televisión y Cinematografía, de la Secretaría de Gobernador, se hará cargo de revisar los fideicomisos vinculados con Relaciones Exteriores, Gobernación y Seguridad.
(González Valderrama es pre-candidato de MORENA a Gobernador, y no deja de tener significación política esta nueva tarea que ponen en sus manos, sin abandonar RTC).
Los fideicomisos públicos son entes creados y fondeados por el gobierno federal, para transmitir recursos a terceros, mediante mecanismos supervisados por la Secretaría de Hacienda.
El Fondo de Desastres Nacionales, FONDEN, por ejemplo, está respaldado económicamente por un fideicomiso. Otros están diseñados para fomentar la cultura, el deporte, los negocios, las artes.
El problema surgió cuando se descubrieron manejos irregulares de los fondos, pues se transferían a personas con actividades inventadas o tergiversadas.
El decreto ordena que los fideicomisos sean re-inventados, con candados para impedir que se repitan los actos de corrupción. No desaparecen, sino se transforman, aunque los fondos acumulados serán repartidos.
Unas fuentes hablan de que se trata de 69 mil millones de pesos acumulados entre todos los fideicomisos, aunque otros, como El Sol de México, aseguran que es una suma superior a los 150 mil millones de pesos.
Esta fortuna descomunal sería repartida por el gobierno, para reforzar los programas sociales, reactivar la economía mediante la otorgación de créditos, apoyar a PEMEX por el desplome del precio del petróleo, y para abonar a la deuda pública.
La reactivación de la economía estaría diseñada especialmente, para ir al rescate de los negocios que quebraron o están a punto de hacerlo, por la caída de las ventas a causa del Covid-19.
No sabemos en cuál categoría caiga, pero existe un fideicomiso creado por el entonces líder nacional de los trabajadores petroleros, Joaquín Hernández Galicia, que arrancó con un capital de tres mil millones de pesos.
El hijo del cacique petrolero, Joaquín Hernández Correa, que primero fue diputado local del PRD y ahora cobra en el Congreso pero con la camiseta del PAN, exigió públicamente que descongelen los fideicomisos petroleros y se entregue el dinero a la gente pobre.
Un punto importante del decreto, es que no trunca la causa del funcionamiento de los fideicomisos, es decir, seguirán operando pero bajo un esquema diferente, para que inclusive no tengan “aviadores”.
Sin embargo, los partidos diferentes a MORENA se alzaron en pie de guerra en la cámara de diputados, contra el decreto presidencial, pero no pudieron revertirlo.
“No apoyaremos la desaparición de fideicomisos, pues desviará millones de pesos destinados a investigadores, profesionistas, atletas, artistas, activistas, víctimas y prevención de desastres naturales”, fue la postura de la bancada del PRI.
El presidente nacional del PAN, Marko Cortés, fue más contundente en su reprobación contra esta medida. Así lo planteó Cortés:
“¡Ambición y corrupción! Morena pretende aprobar la desaparición de fideicomisos públicos para adjudicarse el manejo discrecional de miles de millones de pesos de las y los mexicanos, y tirarlos en sus ocurrencias y caprichos”.
En defensa de su decreto, el Presidente López Obrador dijo que los grupos políticos que se oponen a la desaparición de los fideicomisos, defienden intereses creados. Son conservadores que están de acuerdo con la opacidad y la discrecionalidad en el manejo de recursos públicos.
Reveló AMLO este caso que le sirve para ejemplificar por qué fue necesario dar este paso trascendente:
“¿Por qué desaparecer a Fonden? Porque hay elementos suficientes para sostener que era una especie de caja chica. Bueno, ni tan chica, para funcionarios que compraban de todo, aprovechando que había una emergencia, sin licitar. Miles de millones de pesos en catres, láminas de zinc, en todo, a precios elevadísimos. Hay gente que vivía de venderle a Gobernación, de venderle al Fonden».
Agregó que las reglas de operación de los fideicomisos eran ambiguas, laxas, lo que daba lugar a la toma de acciones que no se ajustaban a la normatividad pero que eran fáciles de explicar, para justificarlas.
También se busca desaparecer la duplicidad de funciones, como en el caso del sector salud, donde existen dos estructuras para atenderlo.
Puntualizó López Obrador que se buscan conseguir dos cosas, con esta medida: ahorrar dinero y tapar otro pozo de corrupción.
Pero asumió la obligación de no cometer injusticias con la limpia que se hará en los fideicomisos. Se respetarán derechos laborales creados, no va a haber despidos, no faltarán los recursos y se atenderán todos los compromisos.
Insistió el Presidente de la República, en que es invariable el apoyo económico que seguirán recibiendo investigadores, atletas, cineastas, promotores de la educación, y todos los organismos beneficiados en el pasado por los fideicomisos.
La diferencia es que en adelante, ya no habrá manejos fraudulentos, opacidad y desviación del dinero, dijo.
Hizo hincapié en que los damnificados de desastres naturales, de accidentes catastróficos, recibirán el apoyo del gobierno federal, para la reposición de sus bienes, sus muebles, precisos de sus cosechas, equipos de trabajo, negocios.
“Esa es la función del gobierno y se cumplirá, sin falta”, prometió.
(Agencia de Servicios Informativos).



