Laredo, Tx.- Alrededor de 750 oficiales de la Aduana y Protección Fronteriza de los puertos de entrada de San Diego, California, Tucson, Arizona, El Paso, Texas y Laredo, Texas, están siendo desplazados a otras fronteras para reforzar el personal migratorio del área sureste de Estados Unidos, como en el Valle del Río Grande, donde existe una crisis de seguridad sin precedentes, ante la llegada masiva de miles de centroamericanos.
El debilitamiento en la protección fronteriza se prevén serios problemas para el procesamiento en el cruce diario de miles de usuarios en los puentes internacionales, por un tiempo indeterminado.
En un comunicado, la corporación federal dio a conocer que la reasignación de su personal es parte de un plan estratégico de apoyo, para hacer frente a las necesidades que se presentan en las fronteras como McAllen, Sullivan, Roma y del Río, Texas y otros puntos considerados ya como críticos por la presencia de los extranjeros que a toda costa pretenden introducirse al territorio norteamericano.
En esa región, las autoridades han estado aprehendiendo a grupos mínimos de 150 indocumentados, procedentes ya no sólo de Guatemala, El Salvador y Honduras, sino también de Nicaragua, Ecuador y Cuba.
Este fenómeno migratorio que se vive en estas áreas de sur de Estados Unidos, ha rebasado ya la capacidad no sólo de la Aduana y Protección Fronteriza, sino también la de la Patrulla Fronteriza en su labor de detectar e interceptar a indocumentados que llegan a esas fronteras.
Se anticipa también que este problema se complicará aún más, ante la amenaza que llegarán más caravanas de centroamericanos, incluyendo el arribo de «la madre de todas las caravanas», integrada por más de 20 mil indocumentados, entre ellos familias completas y menores de edad no acompañados.
Claudio Gamez



