Nuevo Obispo llegará a Nuevo Laredo el 13 de enero de 2016

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El Obispo electo de Nuevo Laredo, Monseñor Enrique Sánchez Martínez, envió una carta a la comunidad diocesana en la cual agradece las muestras de cariño que se le han profesado tras su designación, a la vez que llama a todos a comprometerse en la misión del Señor y manda bendiciones.

La misiva está fechada el 18 de noviembre del presente año en la ciudad de Durango, del estado de Durango, donde el nuevo Obispo de Nuevo Laredo permanece en tanto asume su cargo para el próximo 13 de enero del 2016.

La carta indica lo siguiente:

A los sacerdotes, a la vida consagrada, a los diaconos permanentes, a los seminaristas, a los fieles laicos, y a todos quienes forman parte de esta Diócesis de Nuevo Laredo.

Hermanas y hermanos.

Con gozo y alegría en el Señor he recibido el nombramiento del papa Francisco como III Obispo de Nuevo Laredo. Sorprendido de que el Señor se haya fijado en mí para ser el pastor bueno y servidor del rebaño, espero con emoción el momento de estar con ustedes.

Ya desde ahora me han hecho sentir parte de su vida, sobre todo por sus mensajes en los que han expresado su oración y su amor por mí y por nuestra querida Diócesis. Les pido que nunca dejemos de hacer oración por nuestra Iglesia.

Los invito para que juntos, hagamos crecer el sentido profundo de pertenencia a nuestra Diócesis, para que crezcamos en la comunión, en la unidad, en la caridad y en la fraternidad. De ello, debemos dar testimonio constante ante el mundo, como signo claro de nuestra fe. Les recuerdo que ante todo, somos hermanos en Cristo. Esto nos llevará a comprometernos cada vez más en la misión que el Señor nos ha confiado: la Nueva Evangelización. Como Iglesia particular, estamos llamados a ser discípulos misiones de la paz de Cristo en nuestras familias, en nuestros grupos y movimientos, en nuestras parroquias, y así seremos fermento de un «cielo nuevo y una tierra nueva» en la vida social. La unidad y la caridad son signos claros de lo que el Señor quiere de nosotros y para nosotros.

El Jubileo de la Misericordia que estamos iniciando nos introduce en «Jesucristo el rostro de la misericordia del Padre… en Él podemos percibir el amor de la Santísima Trinidad… la misericordia es la viga maestra que sostiene la vida de la iglesia. Todo en acción pastoral debería estar revestido por la ternura con la que se dirige a los creyentes; nada en su anuncio y en su testimonio hacia el mundo puede carecer de misericordia.

Ya desde ahora, cuenten siempre con mi oración. Estoy seguro que dejándonos guiar por la palabra de Dios y pidiendo siempre la intercesión de la Santísima Virgen María, quien recibió en su corazón en su ser la Palabra hecha carne, seremos medios eficaces de la esperanza cristiana para el mundo.

Su hermano, pastor y amigo en Cristo Jesús. Reciban mi bendición.

Javier Ahumada Pacheco
Optimus Informativo

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