Por David Dorantes
NUEVO LAREDO, TAMAULIPAS (22 marzo 2014).- En una ocasión estudiando en Laredo, Texas, el catedrático nos aclaró al grupo de estudiantes que en su mayoría éramos de origen mexicano, que ser bilingüe no era simplemente hablar en dos idiomas (lenguas) sino que significaba dominar dos culturas diferentes que se expresan a través de dos lenguas diferentes. Vivir en Tamaulipas nos obligaría por lo menos hablar dos idiomas –español e inglés- y aspirar a ser realmente bilingües, sin embargo la realidad dista mucho de esto.
Durante la administración de Eugenio Hernández Flores, se implantó el programa de enseñanza del idioma inglés en el sistema educativo básico, en las escuelas públicas de la Entidad. Egidio Torre Cantú le dio continuidad a este programa. Aun así el rezago en el dominio del inglés es muy grande en Tamaulipas, y mayor es el rezago si lo ubicamos en el concepto del ser bilingües.
¿Qué tiene que ver la capacidad de ser bilingües en Tamaulipas con el petróleo? Mucho. En la fiebre que ya está generando la Reforma Energética mexicana -aun sin estar publicadas todas las leyes secundarias- la llegada de los empresarios internacionales a nuestro territorio será avasalladora en algunas regiones; de hecho ya empezaron a llegar los petro-empresarios al norte tamaulipeco. Es aquí el punto toral, tanto los gobiernos municipales, el gobierno estatal y el empresariado tamaulipeco debe ser bilingüe, no únicamente hablar inglés. Conocer, comprender y dominar la cultura de Estados Unidos para sacar la mejor ventaja de las partidas económicas que saldrán de la explotación de los hidrocarburos norestenses.
Tras la Reforma, Petróleos Mexicanos (Pemex) ya advirtió que su interés mayor está en los yacimientos Cantarell, Ku-Maloob-Zaap, litoral de Tabasco y Abkatun-Pol-Chuc. También advirtió que para Pemex no es tan atractivo el gas shale del norte mexicano, excusando que los campos de gas de la Cuenca de Burgos, ubicados en Tamaulipas, Nuevo León y Coahuila, producen a 4.5 dólares los mil pies cúbicos y son vendidos a 3.5 dólares. Un hecho que llama la atención el enfoque de la paraestatal, salvo que sea un previo acuerdo para dejar el paso libre a las petroleras estadounidenses.
Un excelente reportaje presentado esta semana por Expreso de Matamoros, nos da luz sobre la postura de Pemex. Sam Vale, empresario texano, obtuvo el permiso Presidencial de ambos países, para construir un gaseoducto de 48 pulgadas, con una inversión de 565 millones de dólares, que empezará en Agua Dulce, Texas, y cruzará la frontera por el río Bravo en la región de Camargo, Tamaulipas, para culminar en el bajío central de México. Con esto, Texas podrá exportar a México diariamente 2.1 billones de pies cúbicos de gas generado por el consorcio Eagle Ford Shale, significando siete millones de dólares diarios.
Quienes viven entre Reynosa y San Fernando, Tamaulipas, recientemente han visto el incremento de visitas de técnicos petroleros. Esto se debe que esta semana se vence el plazo para concursar por la licitación del segundo –y último- estudio geológico estructural para el polígono de explotación de gas lutitas o gas shale en un polígono de 865 kilómetros cuadrados, cuyo centro se localiza a casi 145 kilómetros de Reynosa, a 176 kilómetros al sureste de San Fernando, Tamaulipas, y a 62 kilómetros al oeste de Monterrey, Nuevo León.
Las firmas que están altamente interesadas por la explotación del gas shale en el norte tamaulipeco son Valero, Exxon Mobil, BP Products N.A., LyondellBasell Industries y CITGO, las cuales todas son parte del Consorcio Eagle Ford Shale y que actualmente tienen negocios con México por más de 10 billones de dólares anuales. Mientras que las únicas firmas nacionales que han mostrado interés por el gas shale neolonés son Alfa y Altos Hornos de México; y por el gas lutitas coahuilense solo ha mostrado interés Pirineos Gas.
El interés del Consorcio Eagle Ford Shale de entrar al territorio tamaulipeco tiene una visión opuesta a la de Pemex, salvo que sea un asunto fortuito, pues actualmente con las condiciones precarias de la paraestatal mexicana tiene una extracción del subsuelo de Reynosa que aporta el 26 por ciento del gas natural de todo el país, con mil 200 millones de pies cúbicos diarios de gas y 18 mil barriles de condensado.
En ocasiones pasadas estimado lector, le refería que el empresariado tamaulipeco estaba dormido ante este alud de posibilidades de negocios que ya empiezan a llegar a la Entidad, y todavía no es fecha que empiece la movilidad empresarial hacia ese sentido. También mencioné a principios de año que las universidades estaban dormitando en sus laureles, sin embargo, Enrique Etienne Pérez del Río, rector de la Universidad Autónoma de Tamaulipas (UAT) ya declaró sobre la inclusión de carreras afines a la nueva petro-industria.
En las redes sociales de los tamaulipecos ya empiezan a manifestar su inquietud sobre los problemas que se generan a causa del fracking o fractura hidráulica, único método para extraer el gas shale o gas lutitas, movidos por los problemas que suceden en Pensilvania, Estados Unidos y en Sur-Unen, Argentina. Como nos decía la doctora María Eugenia Calderón-Porter, Directora del Centro Binacional de la Universidad de Texas A&M “Con la extracción del gas shale vienen muchos problemas, eso ya lo sabes gracias a Pensilvania y en Texas se han tratado de resolver todos esos problemas, pero vienen otros problemas, que son sociales, de infraestructura, salud… muchos, pero ya lo sabemos. Ahora a ustedes –los tamaulipecos- les toca prepararse, la Reforma –Energética- ahí está ya y tienen a Eagle Ford Shale a unas horas de camino para que vengan, conozcan y se preparen”. ¿Nos estamos preparando los tamaulipecos? Por lo menos ya sabemos quiénes vendrán, que en su mayoría son empresarios de Estados Unidos; entonces urge comprender su cultura para prepararnos en sus formas de actuación, no solo hablar inglés, sino pensar bilingüemente “Oil Sir, Welcome to Tamaulipas”.
Al margen. Resultaría interesante conocer la postura de México frente a la crisis de Estados Unidos-Crimea-Rusia, pues en la Embajada Rusa están interesados en Matamoros, Tamaulipas con la petro-empresa PKN. ¿Usted qué opina?


