– La naturaleza de las transiciones
1.- El fenómeno de la alternancia y su consecuencia, que es la pluralidad política, requieren del reconocimiento de todos los actores, del roll que cada uno de ellos juega, de los espacios a los que tiene derecho, de la autoridad que representan y sobre todo del papel responsable que en conjunto tienen frente a la Nación.
Esos cambios políticos pactados, surge de los acuerdos entre autoridades constituidas y los grupos políticos (de otros partidos) y grupos sociales, a efecto de establecer las reglas mínimas para convenir en alianzas que conduzcan a la transformación del país y la construcción de un nuevo sistema político.
En esos acuerdos que incluso son emergentes, deben incluirse nuevas bases con neutralidad política y pactos elementales para el porvenir, que garantice los derechos ciudadanos implícitos en la Constitución, como son una estructura jurídica (Estado de Derecho), un régimen político (competencia electoral) y un estilo de vida (justicia social), que no son concesiones del poder al pueblo, sino que emergen de cláusulas pactadas de la convivencia social y en el marco del nuevo régimen.
Los anteriores argumentos no tienen discusión y provienen de la ciencia política comparada, es decir tomando ejemplo de otros países que tuvieron “transición” de un régimen autoritarista a uno democrático y desde luego de la propia experiencia mexicana, que en el pasado y a lo largo del siglo XX tuvo varias transiciones y grandes periodos de prosperidad, construidos con el acuerdo de todos.
Son actos obligados de quienes se encuentran en tal coyuntura, la falta de conocimiento que hubo en los dos sexenios panistas anteriores paralizó lo que pudo ser una transición y sólo tuvimos un cambio de “color” de partido. Todos estos conceptos los puede Usted encontrar en diferentes ensayos de politólogos o estudiosos de la ciencia política y si lo reflexiona, verá Usted que este modelo o procedimiento es el que intenta Enrique Peña Nieto con el Pacto por México.
Y también a eso se debe la aceptación de los principales partidos políticos del país que avalaron el Pacto, que efectivamente fue pospuesto por la vorágine provocada por la lucha interna de la dirigencia del Partido Acción Nacional.
Fue un compás de espera acordado, así lo dijeron los actores en su oportunidad, el receso estaba previsto y los últimos acontecimientos revelan que hay decisión para elaborar las leyes secundarias que están urgiendo para las reformas: Político electoral, la Energética, la de Telecomunicaciones y muchas otras que son fundamentales para el desarrollo del país. Son pactos, alianzas, acuerdos naturales y propios de una transición inteligente y productiva.
2.- Quisimos hacer este preámbulo para enmarcar algunos conceptos expresados por Rafael González Benavides, presidente del Comité Directivo Estatal del PRI, porque sin este contexto “Juan Pueblo” no siempre entiende el por qué de los acuerdos y alianzas, a veces ni la propia clase política lo comprende y hasta le molesta lo que considera “demasiadas contemplaciones” y parece no percatarse de lo que es una democracia real y no simulada o de apariencia como la que hemos tenido a lo largo de todo el siglo XX.
A González Benavides no le cabe duda que las reformas impulsadas por el Jefe del Ejecutivo, moverán a Tamaulipas y a México en la ruta de prosperidad que necesitamos y que los legisladores priístas, están preparados para dar buenos resultados al asumir plenamente la función que la voluntad popular les asignó, en busca de concretar las reformas que se necesitan para quitarle el freno al desarrollo.
El dirigente del PRI deja sentir su seguridad de que con la participación de los legisladores tanto de su partido, como de otros institutos políticos será posible la elaboración de las leyes secundarias de las reformas antes citadas, que los acuerdos aterrizarán en tiempo y forma privilegiando la política, a fin de dar a los ciudadanos las leyes que mejorarán sus condiciones de vida. Y confirma que los legisladores del PRI muestran una actitud “pactista”, que han mantenido en la actual legislatura y están dispuestos a considerar los buenos planteamientos de las otras fuerzas políticas para construir acuerdos juntos.
González Benavides declaró al final de esta semana, “que en estos días el trabajo legislativo habrá de acelerar el proceso de transición democrática, haciéndolo entrar en una fase de mayor intensidad con previsibles y con buenos resultados tanto en el corto como en el largo plazo”.
El dirigente fundamenta sus conceptos al señalar “que la mayoría legislativa no sólo aporta la legalidad necesaria, sino la legitimidad que las decisiones colegiadas requieren y estamos seguros que a través de la construcción de mayorías democráticas, seguiremos dotando al país de las reformas que demanda para poder alcanzar nuestro verdadero potencial”.


