Inicio OPINIÓN El mal presagio II

El mal presagio II

0
279

Seguí caminando, ya casi con desesperación, pero traté de aparentar calma, y la verdad, no sé ni para qué lo hice si mi agitación era demasiado evidente.

Caí rendido y totalmente agobiado en el sofá para poder cerrar los ojos y tratar de relajarme un poco, pero sin darme cuenta, comencé a delirar; lo único que recuerdo fue que balbuceé unas palabras. Sin embargo, no tardé mucho en recobrar mis cinco sentidos.

¡¿Qué fue lo que pasó?!
Después, busqué algo con la mirada, pero no sabía qué era.
No obstante, me di cuenta de que todo seguía iluminado y lleno de una inmensurable tranquilidad; fue raro, nunca había visto de esa manera mi hogar, y para ser sincero, mi paciencia se estaba agotando de todo esto.
De pronto, mi sentido auditivo se aturdió al escuchar un quejido extraño, casi como un lamento, parecía como un lamento infernal y en ese instante, no dudé que provenía de la cocina…

Me levanté del sofá para dirigirme hacia la cocina y buscar alguna cosa que haya tenido qué ver con lo que escuché, pero creo que hurgué en vano, pues no había nada más que luz y paz, pero debajo de la alacena, sólo había oscuridad, tal casi como la de mi santuario, pero no le di mucha importancia, puesto que ahora, me volví a encaminar de nueva cuenta hacia el sofá y esperar a que algo o alguien me explicara qué era lo que estaba pasando, pero algo me detuvo en ese instante, y fue ese mismo quejido, pero ahora presentía que no solamente era eso, pues volví la mirada y observé una ave negra de gran tamaño postrada en la parte superior de la alacena, casi se asemejaba a un cuervo, pero no lo era; confieso que nunca antes había sentido tan agobiante melancolía, tanta tristeza dentro de mí, fue como si en ese preciso momento mi alma se fusionara con ese animal desconocido para mí.

Traté de acercarme, pero su tamaño me intimidaba; estuve por mucho tiempo contemplando su mirada, pero cuando quise regresar a ella, abrió sus enormes alas para emprender su vuelo por toda la cas haciendo destrozos por todos lados…

Después, observé que se quedó inmóvil en el centro de la sala.
Es verdad que quizá nadie me creerá, pero fue una experiencia completamente espeluznante.
De pronto, me invadió la duda, ya que no sabía qué era lo que esa ave estaba haciendo ahí. De hecho, ni si quiera sabía qué era lo que estaba pasando realmente.

En aquel preciso momento, ese animal oscuro, comenzó a dar vueltas sobre sí mismo; se empezó a hacer un torbellino a su alrededor, pero aún así, yo lo seguía viendo con una claridad extraordinaria, y al percatarme de ello, vi que estaba sufriendo una transformación….

Continuará….

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí