AL VUELO-Medallas

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Por Pegaso

Estaba yo apoltronado en un nuevo cumulonimbus, ya que como ustedes saben, se acerca un sistema húmedo a la región y se espera que lleguen las lluvias para refrescarnos un poquito del tremendo calorón de la canícula.

Como les decía, estaba sentado en mi nube, disfrutando de los Juegos Olímpicos y esperando a ver cuándo chingaos caía la primera medalla para México, pero ésta nunca llegó, ni llegará.

¿Por qué México no ganó ni una sola presea en éstas olimpiadas?-pregúntome yo.

La respuesta nos la dan otra vez los memes.

México no ganó medallas porque en lugar de atletas envió a turistas.

Incluso el Director de la Comisión Nacional del Deporte, Alfredo Castillo, andaba turisteando con su novia en Río de Janeiro, ataviados con la ropa oficial y con todos los gastos pagados.

A su regreso a México, al reynosense le va a ir como en feria por los pésimos, qué digo pésimos, desastrosos resultados.

Ya no es tanto echar la culpa a la idiosincracia del Mexicano, sino al poco interés y presupuesto que se destina a apoyar a los deportistas de élite.

Estos tienen que poner de su propia bolsa para ir a entrenar, y cuando quieren viajar para competir a otros Estados o a otros países, tienen que pedir cooperacha entre los vecinos para juntar para el pasaje y para mal comer.

Esa misma idiosincracia del mexicano, siempre presto a simpatizar con el más vulnerable, es lo que hizo que millones de personas se sintieran indignadas por las críticas que le hicieron a la bodoquito que envió México a competir como gimnasta olímpica.

La rechonchita deportista fue objeto de burlas y de bajas calificaciones por parte de los implacables jueces, que prefirieron a las competidoras con cuerpecito de guitarra catalana antes que a nuestra compatriota, a pesar de su esfuerzo y dedicación.

Alexa Moreno se llama.

Pienso que más que una ofensa puede ser una lección para los mexicanos.

Si el Comité Olímpico Internacional es movido por la filosofía nischeniana, entonces es preciso seguir criterios eugenésicos en nuestro país para poder obtener mejores logros en los juegos.

Es decir, en lugar de quejarnos porque los alemanes, los gringos y los ingleses están más altos que nuestros chaparros futbolistas, ¿por qué no preparar a individuos mucho más altos y fornidos?

Si decimos que las gimnastas rusas, americanas y búlgaras tienen más curvas que las Kardassian, ¿por qué no preparar a las sabrosas actricitas de las telenovelas para que compitan en las barras asimétricas, en la barra fija y en gimnasia rítmica?

Se creemos que nuestros arqueros no le pegan ni a un autobús parado enfrente de ellos, ¿por qué no mandar a un marino de los que tienen una puntería endiablada y pueden reventarle la cabeza a cualquier halcón que está a más de cien metros?

Nuestros atletas olímpicos para natación podemos obtenerlos de los cientos, miles de mojados que cruzan el río Bravo infestado de catanes.

¿Para las pruebas de velocidad? Ahí tenemos a los trabajadores del Centro Antirrábico que tienen que salir corriendo cuando los persigue algún bravísimo perro doberman.

Todo es cuestión de pensarle un poquito.

Yo veo que los resultados de México a través de los 92 años que tiene de participar en las Olimpiadas (su primera intervención fue en las de París, en 1924), dejan mucho que desear.

En ese período de tiempo, 23 olimpiadas, los representantes deportivos de nuestro país han obtenido 62 medallas, de las cuales, 13 son de oro, 21 de plata y 28 de bronce.

¡Tan sólo Michael Pelps, conocido ahora como «el chico medallas», ha ganado 28 preseas, y de ellas, 23 son de oro!. En éstos Juegos Olímpicos obtuvo 6, cinco de oro y una de plata.

¿Quiere decir esto que Pelps es mejor que un país entero?

¡Por supuesto que no! Solamente tuvo una mejor preparación y una excelente genética.

¡Búsquen a ese tipo de atletas, señores encargados del deporte en el país!

Yo, Pegaso, les garantizo que tendremos mejores resultados si siguen mi humilde consejo.
Rubrico.

Nos quedamos con el conocido refrán: «Quien llega segundo en una competencia, en realidad resulta ser el primero de aquellos competidores que arribaron a posteriori». (El segundo lugar es el primero de los perdedores).

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