Reportan muerte de yaguarundí en carretera de El Cielo

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Gómez Farías.- La muerte de un ejemplar de yaguarundí (Herpailurus yagouaroundi) ha desatado una ola de indignación en la comunidad de Gómez Farías, Tamaulipas. La denuncia, que se ha vuelto viral, señala directamente al exceso de velocidad y a la falta de empatía de los conductores que transitan por la Reserva de la Biósfera “El Cielo” como los responsables de esta pérdida irreparable.

El reclamo social subraya una realidad ignorada por los automovilistas que atraviesan la zona protegida:

“No es una Onza cruzando una carretera, es una carretera cruzando un bosque”.

Un patrimonio natural bajo las llantas
A pesar de estar clasificada como una especie “Amenazada (A)” por la Norma Oficial Mexicana 059, la onza sigue siendo víctima de la infraestructura vial. Habitantes locales exigen a los conductores ser conscientes de la riqueza biológica de la región, advirtiendo que la velocidad desmedida está acabando con ejemplares de una fauna ya de por sí considerada rara y poco conocida.

En México, este felino tiene presencia desde Sonora hasta Chiapas, y en la vertiente del Golfo desde Nuevo León hasta la Península de Yucatán. Sin embargo, su supervivencia en la Reserva El Cielo pende de un hilo debido a la falta de precaución en las rutas que cortan su hábitat de selvas y matorrales.

Perfil de la víctima: El puma miniatura de Tamaulipas
El yaguarundí es un felino de dimensiones modestas pero de gran valor ecológico. Su muerte no solo afecta a un individuo, sino al equilibrio del ecosistema donde habita. Estas son sus características principales:

Fisionomía: Posee patas cortas, cabeza plana y orejas redondeadas, con un peso que oscila entre los 3.5 y 9 kg.

Dimensiones: Mide entre 50 y 70 cm de largo, con una cola que puede alcanzar los 60 cm.

Dieta: Es un depredador de aves, reptiles y mamíferos pequeños.

Apariencia: Su pelaje corto y áspero puede presentar tonalidades desde el castaño rojizo hasta el gris casi negro.

Exigencia de conciencia vial
La denuncia cierra con un llamado urgente a la responsabilidad. Los colectivos ambientales reiteran que el tiempo perdido al reducir la velocidad es insignificante comparado con la preservación de la vida silvestre.

“Por favor reduce tu velocidad para ti es llegar tarde, para ellos es no llegar”.