AL VUELO-Pedo

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Por Pegaso

La noticia que leí ayer, sentado en mi nubecilla viajera, no fue el alza del dólar, tampoco la caída del petróleo, alguna balacera con un titipuchal de muertitos o una nueva declaración de Donald Trump diciendo que subirá otros dos metros el muro cuando llegue a ser Presidente.

No. La noticia fue el pedo de Ingrid Coronado.

Para quienes no la conozcan, Ingrid Coronado es una popular conductora del programa de televisión «Venga la Alegría», poseedora de muníficos encantos, anteriores y posteriores.

Tras el incidente que ocurrió en vivo, rápidamente se llenaron las redes sociales de comentarios y «memes» burlones en contra de la guapa presentadora, convirtiéndose en lo que los especialistas llaman «top trending», o sea, lo más visto del momento.

El hecho se enlazó con otro fenómeno muy curioso que pasa en los medios de comunicación: El de los ladies y lores.

Ahora llaman a Ingrid Coronado «Lady Pedos».

Pero aventarse una flatulancia en vivo y a todo color frente a millones de teleespectadores no es nada nuevo.

Le ocurrió a Lucero y les ha ocurridó a muchas celebridades más, porque a pesar de todo, son personas comunes y corrientes que tienen las mismas necesidades fisiológicas que nosotros.

Cuéntase de un viejo periodista de Reynosa que, estando en una tienda departamental nueva que se llamaba Astra, allá por los años ochenta, sintió ganas de soltar el cuerpo, o sea, de echarse un pedo. Se colocó al lado de unos maniquíes y empezó a prepararse para aventar el aire lo más silenciosamente posible.

Pero, ¡oh, tragedia! el cuerpo lo traicionó y le salió un tremebundo y prolongado ruido.

Lo más bochornoso fue que uno de los maniquíes en realidad era una pomposa señora que estaba viendo un vestido y que el apenado periodista no había podido distinguir.

Además, eso ya no debe ser novedad porque se trata de un vocablo que ha pasado a formar parte de nuestra vida diaria y ha perdido su carácter de tabú.

Se encuentran dos jovencitos en el patio de la escuela y le dice uno a otro:
-¿Qué pedo, güe?

Y le responde el otro:
-Nariz. Aquí, viendo qué pedo con mis calificaciones de Español.

La palabra pedo, como ya lo hemos señalado antes, tiene múltiples aplicaciones en el lenguaje cotidiano.

La definición académica es: Mezcla de gases intestinadas que es expulsada por el ano, con un sonido y olor característico. Estos gases intestinales provienen de tres fuentes: Gases producidos a partir de los alimentos por colonias de bacterias que viven en el intestino, dióxido de carbono que se produce por la neutralización del ácido gástrico y aire tragado.

La revista Chilango señala algunos de los usos más comunes de la palabra pedo en el léxico vulgar de los mexicanos:

-Vamos a agarrar la peda. Cuando algún amigo cercano te invita a ingerir bebidas etílicas.

-Ando bien pedo. Cuando ese mismo amigo te confiesa que anda hasta las chanclas.

-No la hagas de pedo. Situación amenazante en la que uno de los interlocutores advierte al otro que no cause problemas.

-¿Qué pedo? Saludo jovial de los amigos o amigas.

-¡No mames, esta peli es otro pedo!. Para calificar algún evento extraordinario.

-Ya, bájale a tu pedo. Otra frase a manera de advertencia para decirle a alguien que empieza a molestarnos.
Y ya me voy con mi pedo a seguir volando. Aquí les dejo el refrán estilo Pegaso: «Demasiada flatulencia para evacuar líquido!. (Tanto pedo pa’ cagar aguado).

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