CUADRANTE POLITICO—————
POR FERNANDO ACUÑA PIÑEIRO—–
En junio de 2016, escasos días después de ganar la gubernatura de Tamaulipas, Francisco García Cabeza de Vaca, concedía una entrevista al Guardián de Río Grande, uno de los periódicos más influyentes del valle texano, y pronosticaba que se avizoraba el disfrute de una relación mucho más cercana, con el vecino fronterizo, en todos los órdenes, pero especialmente en lo comercial.
“Siendo bicultural, bilingüe, y habiendo ido a la escuela del lado americano, me hace ver las cosas diferente. Eso va a ayudar mucho a Tamaulipas”, pronosticaba, tras confesar que, las dos T de Tamaulipas y de Texas, ambas vivían en su corazón.
Meses antes, en la Expo de Seguridad Fronteriza, Cabeza declaró: “El hecho de que me hayan invitado a esta reunión, refleja el interés que tienen, en generar este canal de comunicación, que lamentablemente, antes no existía”, puntualizaba.
Sin embargo, el 25 de octubre pasado, la luna de miel, entre el gobernador panista y los empresarios texanos, se convirtió en “luna de hiel”, en un romance amargo, muy distante de las declaraciones edulcoradas, formuladas en el inicio.
La gota que derramó el vaso, fueron las denuncias y señalamientos del Presidente de INDEX Reynosa, Enrique Castro mismo que es la voz principal de la industria maquiladora, en esta ciudad fronteriza.
“Que nos cuiden, porque si no, nos vamos”, advirtió el líder gerencial de la industria del ensamblaje, una comunidad de empresas internacionales, donde predominan los miles de millones de dólares, invertidos por los grupos texanos.
“Envíe ese mensaje, porque es algo que debemos analizar: ellos, (el gobierno cabecista), deben vernos como un negocio, de lo contrario, el mercado se aleja, como sucedió en Chihuahua, donde se perdieron 170 mil empleos”, recordaba. Y advertía: “No nos podemos dar el lujo de quebrar aquí también, cuando se tiene una magnífica relación con Estados Unidos. Tan solo Texas, invierte millones de dólares , aquí en Reynosa”.
No esperó mucho por la respuesta, cuando un gobernador panista que tiene fama de mecha corta, le contestó de manera contundente, y hasta cierto punto áspera:
“Que no asuste INDEX, con el petate del muerto, no crean que están aquí, porque nos quieran mucho, están aquí, porque les conviene; están aquí, porque están generando dinero para sus accionistas, para los dueños del dinero”, replicó Cabeza de Vaca.
CV dijo que los industriales texanos de INDEX, está reaccionando a raíz de “algunos problemitas”, con el robo de vehículos, pero estos, dijo, no son cometidos con huleras, sino con armas de alto calibre.
“Ellos,–los de INDEX—deben también de exigirle a las autoridades de Estados Unidos, para que esas armas no lleguen aquí a Reynosa”, demandó el gobernador, ya usando un lenguaje totalmente opuesto, al que solía utilizar, en sus tiempos de candidato, y en los primeros meses del sexenio.
Cabeza de Vaca, se reunió con periodistas de Mc Allen, y les pidió que lleven el mensaje al gobierno norteamericano, para que se respete la ley federal del vecino país, que prohíbe a las armerías, (la mayoría de ellas texanas), venderle armas a extranjeros.
Resulta obvio que, los corajes del gobernador y su airada respuesta a los inversionistas texanos de INDEX, no ha tenido el mayor eco, en el gobierno que preside Donald Trump, especialmente por un factor de primer orden:
La poderosa Asociación Nacional de Rifle, que agrupa a los principales vendedores de armas y municiones del país, es una de las principales aliadas del primer huésped dela Casa Blanca. La NRA, por sus siglas en inglés, financió fuertemente la campaña de Trump, mismo que los cobijó y les prometió todo su apoyo, una vez, convertido en Presidente de los Estados Unidos.
Posterior a las declaraciones de Cabeza, en torno a las maquiladoras, desde el gobierno estatal se han difundido rumores, en el sentido de que, sus señalamientos fueron de mentiritas, y hacia afuera, para lograr un buen efecto mediático.
Sin embargo, como dice el dicho: palo dado…
Y es que, los del Consejo Ejecutivo de INDEX Reynosa, no son precisamente unos pelagatos, sino que representan a lo más granado de la banca y de los negocios texanos.
Para abrir boca, su Vicepresidente Mike Myers, un connotado empresario y banquero del Valle del Rio Grande, es dueño de instituciones bancarias, como Woodhaven Bank, y propietario en Reynosa de una fábrica de aluminio. Otro inversionista , es Darrel Renfrow, vinculado a la empresa PEMSA, entre otros.
Atrás han quedado los sueños de hacer de Tamaulipas y Texas, una sola región competitiva, ante el mundo de la economía global.
A estas alturas, el gobierno tamaulipeco, se encuentra enfrascado en una estrategia de toma y daca, en varios frentes, económicos y políticos. La burguesía inversionista del vecino país del norte, y sus barones del gran capital gringo, no son una excepción.
Definitivamente…se acabó la luna de miel con Texas..





