A un mes de la salida del delegado local, trabajadores y usuarios ven inminente el cierre de la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) en esta ciudad, dejando en el desamparo a los neolaredenses.
La oficina de Profeco, la cual se mantiene acéfala desde que renunció Eduardo Anaya Hernández, atiende a un promedio de 250 personas mensuales, quienes ahora tendrán que trasladarse a otra ciudad como Reynosa y Matamoros o llamar a un número de teléfono foráneo, para ser atendidos con su queja.
“La gente viene y quiere poner su queja, pero se enoja porque no podemos apoyarlos, me meto en un problema si envío un documento con el sello oficial”, dijeron los trabajadores.
Incluso, agregaron, ya les pidieron que entregaran la oficina, que será el último paso para dar el cierre definitivo a la oficina de Profeco en la ciudad. De hecho ya están preparando los archivos para hacer la entrega.
De acuerdo a los registros se atiende a un promedio de 12 personas por día con problemas diversos, pero sin poder ayudarlos, ya que se encuentran atados de manos.
“Sin titular no podemos hacer algo al respecto, no puedo enviar una notificación para solicitar que respondan al consumidor”, agregaron.
Destacó que lo único que hace es pedir favores personales a empresas como CFE o Gas Natural.
“Pero es sólo favor personal para que las personas puedan salir de su problema”, agregó.
Rocio Vazquez



