McAllen, Marzo 28 – . En los últimos días, los centros de detención de la Patrulla Fronteriza en el valle del río Grande en Texas han rebasado por mucho su capacidad y eso ha causado la liberación masiva de migrantes a las calles mientras los líderes locales luchan para poder albergar y alimentar a los cientos de personas que llegan cada día.
“Están tan estresados como nosotros”, dijo Jim Darling, alcalde de la ciudad fronteriza de McAllen, sobre los funcionarios de la Patrulla Fronteriza.
Desde el 18 de marzo, han liberado a más de dos mil 200 personas de las instalaciones de procesamiento del gobierno en el valle del río Grande, con lo que una vez más no cumplen con la promesa del presidente estadunidense Donald Trump de terminar con lo que él califica como la práctica de “capturar y liberar” a aquellos que cruzan la frontera sin autorización.
“Intentamos determinar cuántos lugares debemos tener. Lo último que queremos es personas caminando por nuestras calles y que tengan que dormir afuera de las casas”, dijo Darling.
La instalación de servicios primarios para migrantes en la región, un antiguo asilo que ahora es usado por las caridades católicas como un centro de descanso para migrantes, está llegando a su capacidad máxima puesto que casi cada centímetro de ese edificio de ladrillos rojos está ocupado.
El olor del sudor se sentía en la mañana del martes, cuando decenas de personas esperaban ser atendidas en la parte frontal del edificio. Además, dos autobuses del gobierno trajeron más personas: 54 en un autobús y 57 en el segundo. El 20 de marzo, los migrantes durmieron en colchonetas azules en pequeñas habitaciones atestadas mientras esperaban a ser trasladados a la estación de autobuses del centro.
En Texas
En El Paso, la liberación repentina de alrededor de 150 migrantes el 19 de marzo desató un frenesí para encontrar lugares donde alojarlos. Una red de refugios operada por la organización sin fines de lucro Annunciation House ya no tenía espacio, así que los funcionarios de la ciudad convirtieron un parque público en un área de procesamiento, hasta que consiguieron espacio en los hoteles locales.
Los cruces fronterizos no autorizados han aumentado en los últimos meses. Más de 76 mil migrantes fueron aprehendidos en la frontera suroeste en febrero, la cifra más alta en 11 años, según autoridades.



