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AL VUELO-Candidote

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Por Pegaso

Andaba yo volando allá, por el rumbo del salón La Cantera, cerca del Seguro Social, porque me habían dicho que había una rueda de prensa y una reunión de panistas con un personaje de altos vuelos dentro del panismo nacional.

Y bueno, aterricé sobre la calle José de Escandón y me dirigí al interior del edificio cuando apenas terminaba la citada rueda de prensa.

Ya estaban en el salón principal la candidata Maki Ortiz, los candidatos a diputados locales de los distritos del 04 al 08, empresarios y personas de la sociedad civil.

¡Y cuál no sería mi sorpresa! El invitado era, ni más ni menos que ¡Mr. Bean!

Sí, ahí estaba ante mis ojos el cómico más genial después de Charles Chaplin y Cantinflas.

Pero alguien me sacó del error: «No, Pegaso, no es Mr. Bean, es Ernesto Cordero Arroyo, el Senador, el que fue Secretario de Economía».

Me quedé un rato con la duda, sobre todo cuando se puso hablar con una voz idéntica al personaje que interpreta Rowan Atkinson. Hasta las nalguitas sumidas las tiene igual.

De todas maneras, al terminar el evento me fui todavía con la duda.

Pero bueno, al ver el rumbo que han tomado las campañas políticas y a escasos días de que terminen las actividades proselitistas, yo, Pegaso, en pleno uso de mis facultades físicas y mentales he tomado la determinación de buscar la candidatura a la presidencia municipal de Reynosa.

Sí. La Constitución otorga a cualquier ciudadano el derecho de votar y ser votado.

Hasta donde sé, hay tres tipos de candidato: El de partido, el independiente y el ciudadano.

El de partido ya todos sabemos cuál es. Es aquel político de carrera que está respaldado por cualquiera de los nueve institutos políticos que hay en el país, con el apoyo de la estructura y el financiamiento público, es decir, con nuestros impuestos.

El independiente es una nueva figura donde un político que no ha recibido la oportunidad de su partido decide lanzarse por la libre, o un ciudadano que sabe que jamás lo dejarán llegar por la vía del escalafón. También reciben financiamiento público, pero a mucha menor escala.

El candidato ciudadano es más espontáneo, digamos, más auténtico.

Si usted se fija en las boletas electorales, en la parte inferior viene un espacio en blanco que es para los candidatos no registrados.

Viene una leyenda que dice: «Si desea votar por algún candidato no registrado escriba en el recuadro el nombre completo».

Ahí es donde debe escribir el ciudadano el nombre de «Pegaso», si es que decide favorecerme con su voto.

Si hasta tengo una frase de campaña que sospecho que va a ser muy llegadora: «Ni me empino, ni me prostituyo».

A partir de éste día volaré por toda la ciudad llevando mis propuestas de campaña, que son las siguientes:

-Yo prometo acabar con toda esa bola de hojaldras que nos mantienen secuestrados y que nos han quitado lo más valioso que tenemos, nuestra libertad.

Para ello he diseñado un proyecto buenísimo. Formaré una policía de élite, todos bien mamados, con uniformes nuevecitos, patrullas del año y un sueldazo que ya lo quisiera cualquier magistrado.

Dividiré la ciudad en cuatro zonas y contrataré a un comandante para cada una de ellas: En la zona norte estará al frente Arnold Schwarzennegger, en el sur, Silvester Stallone, en la zona oriente pondré a Chuck Norris y en la poniente, a Steven Seagal.

He preguntado sus honorarios y me dicen que cada uno de ellos cobra un millón de dólares quincenales, pero vale la pena el sacrificio con tal de recobrar nuestra anhelada libertad, poder pasear al perro por los parques, salir por las noches a echarnos unos tacos de tripitas o un delicioso menudo, o ponernos cuetes en alguna cantina de las que abundan en la calle Charco.

¿De dónde podríamos sacar la lana para pagarles a esos muchachitos?

Hay dos posibles fuentes de financiamiento: La primera, promoveré una iniciativa para que los diputados federales y senadores donen sus sueldos para aumentar los fondos del programa FISMUN (Fondo de Infraestructura para la Seguridad de los Municipios); también buscaré que los jueces de la Suprema Corte y de los tribunales estatales ganen tres salarios mínimos en lugar del chorrotal de billetes que se llevan nada más por estar sentados en sus banquitos; y que las pensiones de los expresidentes sean iguales al sueldo que obtiene un obrero de la maquila por chingarse todo el día.

Todas esas rémoras del presupuesto nacional, que durante mucho tiempo han amasado inmensas fortunas, pueden muy bien vivir de lo que tienen en el banco y donar sus emolumentos, regalías, compensaciones y bonos por el bien de la nación.

Otra vía de financiamiento será el Plan Mérida, donde hay más billetes para proyectos de seguridad que los que tienen Carlos Slim y Donald Trump juntos.

-En materia de educación, prometo que pondré una maestra buenísima en cada salón de clases para que los chavos pongan más atención a la enseñanza, en lugar de andarse agarrando a chingadazos en la hora del recreo o echar pata sobre los pupitres; y para las chavas, puros profes a lo Justin Bieber, para que también se avienten su taquito de ojo y dejen de andarse peleando por el halconcete del barrio.
-Prometo que las calles estarán en mejores condiciones que las de Shariland o el Cimarrón de Mission, Texas.

-Me comprometo a hacer un gobierno transparente, un gobierno cercano a la gente, como una cajita de cristal donde los ciudadanos van a poder ver hasta si compro un chicle o unos tacos enrollados.

-Seré el gobernador que traiga el progreso a Tamaulipas. Instituiré una nueva unidad monetaria, el varo, que tenga el mismo valor que el dólar. Traeré las empresas más chingonas del mundo. Ya me dijo mi compadre Bill Gates que va a instalar aquí la matriz de Microsoft y que Reynosa será conocida como «el nuevo Valle del Silicón». Otros empresarios me prometieron que van a construir unos edificios más altos que los de Dubai para poner ahí sus oficinotas.

-Tamaulipas, tierra fértil, tierra de oportunidades, vivirá un nuevo período de tranquilidad gracias a mis propuestas. Ya no habrá más secuestros, ya no habrá más extorsiones, ya no habrá más balaceras, ya no habrá más temor en las familias. (Nota del editor: Chingao, si Pegaso se hubiera lanzado desde el principio tendría en la bolsa la gubernatura).

En fin. Ahí está mi propuesta, háganla suya. Marquen en el espacio en blanco mi nombre y prometo que seré el mejor gobernador en la historia de Tamaulipas.

Que diosito los bendiga.

Va el refrán estilo Pegaso: «¿Y vuestra golosina elaborada con agua congelada y saborizantes naturales o artificiales, de qué sabor la queréis?» (Y tu paleta, ¿de qué la quieres?)

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