Inicio OPINIÓN AL VUELO-Komander

AL VUELO-Komander

0
308

Por Pegaso

Recostado en mi afelpada nubecilla viajera veía una noticia en la cual se negaba la participación de Adolfo Ríos en un concierto programado para realizarse en el estadio de futbol de Tampico, dentro del carnaval de aquella ciudad portuaria.

¿Y quién carajos es Adolfo Ríos, se preguntarán algunos de mis escasos lectores?

Su nombre artístico es El Komander, un cantante de narcocorridos que se ha hecho famoso especialmente entre los niños y adolescentes, de quienes se ha convertido en ídolo y ejemplo a seguir.

¿No me lo creen? Pues ahí está un estudio que hicieron alumnos de Criminología de la Unidad Académica Multidisciplinaria Reynosa-Aztlán de la UAT, con una encuesta levantada a 174 chavos del cuarto, quinto y sexto grados de educación primaria del ciclo escolar 2012-2013.

Los autores de este estudio fueron los estudiantes Rubén Guerrero Abundis, Hermila Durán Rivas, José Ariel Retana Cantú, Carlos Alejandro Guevara López y Jorge Armando Salinas Cabada.

El objetivo: Investigar cuáles son los aspectos de la narcocultura que motivan a los niños a sentirse identificados con el comportamiento del narcotráfico.

La metodología: Se diseñó un instrumento de 13 preguntas, cada una con imágenes con relación y sin relación con la narcocultura, para que los niños eligieran sus preferencias.

Resultados: Se analizaron tres aspectos de la narcocultura que más prefirieron los niños: Los carros ostentosos, las armas de fuego y los intérpretes de música («narco-rap» y «narco-corridos»). Conforme a la Teoría de la Asociación Diferencial, los niños aprenderán a delinquir al interactuar con delincuentes mediante un proceso de comunicación de palabras, símbolos, contravalores, modelos criminales, etcétera. Esto es decisivo si se vive en un medio criminógeno como el actual.

Así pues, los inocentes párvulos prefirieron en su mayoría (tengo la tabla, para quien guste analizarla) las camionetas tipo Escalade y Tahoe que tanto adoran los narcos; las armas AR-15 y AK-47, y los intérpretes de música Cano y Blunt, así como El KIomander y la Banda MS.

Conclusión: Se determinó que el 98% de los niños se identificaron con la narcocultura y tienen la predisposición hacia una posible conducta desviada al narcotráfico.

Hasta ahí el estudio.

Platicando con la señora Betty Dueñas, Presidenta de la organización Agentes de la Sociedad Civil en Red (ASENRED), me comentaba que ese estudio se hizo entre el 2012 y el 2013, lo que significa que en los últimos 4 o 5 años las tendencias pudieron cambiar gracias a las acciones disuasivas de las fuerzas armadas.

Yo lo dudo mucho.

Mientras no se corte de tajo con la narcocultura, nuestros niños y jóvenes estarán expuestos a su nefanda influencia.

En su publicidad, El Komander aparece empuñando una terrorífica arma de fuego, del tipo de las metralletas «cuerno de chivo» y con un gesto de pocos amigos.

Fueron los integrantes del grupo de Coordinación de Tamaulipas en Tampico los que vetaron al «artista» en su programada presentación en el estadio.

Se hizo un peritaje de la instalación y se concluyó que no cumplía con las medidas de seguridad necesarias para salvaguardar el orden y la seguridad de los asistentes al «concierto».

Además de que se violentaba el Artículo 202 del Código Penal de Tamaulipas en cuanto a que se promovía la apología del delito.

Como respuesta, el abogado de El Komander demandó el pago de una millonaria indemnización y la devolución de las entradas a quienes ya habían adquirido su boleto.

Parece ser que en el país las autoridades ya empezaron a agarrar la onda y por lo menos en 16 Estados ya se han cancelado las presentaciones de El Komander y algunos otros «artistas» que han hecho de la composición, producción y difusión de narcocorridos su modus vivendi.

Para quienes no sepan quién es El Komander, aquí va una pequeña muestra de lo que les canta a la chaviza: «Qué tanto les cala que me gusten los corridos,/ qué pinche alboroto traen conmigo./ Que cómo me visto, que cómo hablo, cómo actúo/ que a qué se dedican mis amigos./ Que me miran ensillado/ que si estoy apalabrado/ puros panchos, son mentiras/ yo soy hombre de trabajo/ que me gasto mi dinero en lo que quiero y como quiero/ qué te importa./ Que porque agarro la banda,/ que porque me echo mis tragos/ que me vieron en un antro/ con dos viejas abrazado/ gasto mucho y gano poco/ que cómo chingados le hago./ Que si me dejo la barba/ que soy gente de fulano/ pero lo que no critican es que me mato chambeando/ que me gusta la buena vida/ y eso, ¿qué tiene de malo?»

Eso es el Nirvana para los adolescentes repletos de hormonas que se dejan seducir por el oropel de la narcocultura.

Creo que se debe prohibir de tajo cualquier manifestación que pueda tomarse como apología de delito: Los narcocorridos, las narconovelas e incluso, las notas periodísticas donde se hace aparecer al delincuente fugitivo como una especie de héroe.

Porque una cosa es la libertad y otra el libertinaje.

El Komander y sus abogados pueden ampararse bajo el Artículo Sexto de la Constitución que garantiza la libertad de expresión, pero la misma Carta Magna prevé la protección de los derechos de la ciudadanía en general, y el derecho de uno termina donde empieza el de otro.

Es libertad si hablas de narcotráfico en una canción, pero es libertinaje si lo alabas; es libertad si comercializas tus canciones y vives de ellas, pero es libertinaje cuando incitas a la violencia y al delito.

Yo le diría al Komander que le eche una ojeada al estudio de los alumnos de Criminología de la UAMRA Reynosa para que vea la profundidad a la que han llegado en la mente de los chavales. E igualmente a otros intérpretes de ese tipo de música que además, es cacofónica, estridente y fea.

Por cierto, en una pregunta en Yahoo respecto a quiénes son los más conocidos cantantes de narcocorridos, El Komander encabeza la larga lista: El Komander, Larry Hernández, Erick Estrada, Noel Torres, Régulo Caro, Los Tigres del Norte, Grupo Escolta, Martín Castillo, Los Buitres de Culiacán, Los Buchones de Culiacán, El Nene Torres, Luis Silvestre, Gabriel Silva, La Edición de Culiacán, Alfredito Olivas, Goyo Gastélum, Edel Ríos, Diego Sierra, Julio Chaidez, Rogelio Martínez, Gerardo Oretiz, Los Dos Primos, AF-2, Colmillo Norteño, Calibre 50, Jorge El Real, Banda MS, Remmy Valenzuela, Los Hijos de Hernández, Perico Norteño, Los Infiernitos, Luis Billhey, Banda Culiacancito, Voz de Mando, Enigma Norteño, Grupo Cartel, etcétera, etcétera y muchos etcéteras más.

Inundadas las hondas hertzianas con la música que incita a la violencia y a la narcocultura, no es de extrañar que todas las políticas, planes, acciones y propósitos del gobierno se hayan ido al caño.

Y bueno, los dejo con el refrán estilo Pegaso, porque ya va a empezar mi novela El Señor de los Cielos II: «Las coníferas me proporcionan un área sombreada/ mi propiedad rural, paquetes de un kilogramo/ soy de estatura media/ camarada de mis camaradas/ les pido una disculpa por no tener el hábito/ de proporcionarles mis apelativos.» (Los pinos me dan la sombra/ mi rancho pacas de a kilo/ soy mediano de estatura,/ amigo de los amigos/ perdonen que no acostumbre/ decirles mis apellidos./ Los tigres del Norte: Pacas de a kilo).

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí