Por Pegaso
Andaba yo volando allá, por el rumbo de la Quinta Blazer, porque me habían dicho que iba a estar por ahí el candidato de la alianza «Por el Bien de Tamaulipas», Baltazar Hinojosa Ochoa y yo quería preguntale si su pronunciamiento de deslindarse de los exgobernadores era broma o si lo había dicho en serio.
Por supuesto que con tanto gentillal de gente no hubo oportunidad de preguntarle. Lo que sí puedo decir es que la estructura del PRI y su capacidad de convocatoria han cobijado a Balta durante toda su campaña política.
Eventos masivos que reflejan la fuerza del Revolucionario Institucional a lo largo y ancho del Estado a pesar del avance significativo de la oposición.
Pero bueno. Dentro de las propuestas que fueron presentadas al candidato en el foro «Desarrollo Social para el Bienestar de la Familia», me llamó mucho la atención el bien estructurado discurso del maestro Carlos Reta Martínez quien dijo a la letra: «La pobreza y la desigualdad son el abono de la violencia endémica y del tránsito cada vez más expedito de la juventud hacia los mercados delincuenciales. No hay duda de que en nuestro país, pese al debilitamiento que se ha generado en la búsqueda de solventar los problemas económicos se puede generar una agenda que contribuya a fortalecer el tejido social y económico a fin de forjar nuevas posibilidades de desarrollo para México».
Agregó que «no hay democracia que resista un empobrecimiento sistemático soportado ya por toda una generación. Buena parte del ánimo social contra las instituciones, los partidos, lo público y la vida democrática misma proviene de esa reverberación social, de esa contrastación sorda de una riqueza insensible y arrogante frente a una pobreza sin salida, vengativa y no pocas veces también violenta».
¿Así o más clarito? Traducido al español, lo que el maestro Reta-que es una reata-, quiso decir es que en México los ricos son insensibles ante los problemas de la gran mayoría pobre, viven su vida envueltos en una burbuja de lujos y les vale madre los problemas de los demás.
Por otro lado, millones de pobres que apenas tienen para vivir al día, pero que en su desesperación tienen sentimientos de venganza hacia quienes consideran culpables de su precaria situación, es decir, el gobierno, las instituciones, los ricos, etc.
Y aquí no es como en la telenovela de Verónica Castro titulada: «Los ricos también lloran». No. Los cabrones se van de viaje a las islas Caimán, o de shopping a París, Nueva York o Milán, o a cabalgar a uno de sus ranchitos, mientras que los viajes más largos que hace el infeliciaje son de su casa al trabao y del trabajo a la casa.
No había entendido yo el sentido de las palabras de Carlos Reata, digo, Reta, cuando habló ante más de dos mil gentes en la Quinta Blazer.
O al menos no lo entendí hasta que acabó el evento.
Resulta que para pasar al otro lado del canal hay un puentecito peatonal donde apenas caben unas cuantas personas a la vez.
En la entrada había varios auxiliares que a duras penas podían contener a la muchedumbre, pues todos querían pasar lo más pronto posible hacia donde estaban los camiones. Por cierto, cuando pasan muchos, el puente se mueve horrible y puede ocurrir alguna tragedia algún día de estos.
La aglomeración era tanta, que los automóviles no podían circular por la vialidad que corre paralela al centro recreativo, y unos guardias pedían a la gente que se hiciera a un lado para que pasaran los carros.
Una señora entrada en carnes le respondió a gritos: «¡Que se esperen, si al cabo ellos traen aire acondicionado y nosotros nos estamos asando por el calor!»
La protesta de la señora tuvo ecos, y por momentos temí que el pobre guardia resultara golpeado por la masa enfurecida.
Dicha situación me hizo comprender el mensaje. Las masas empobrecidas, rencorosas cuando se les provoca o cuando se les pone el pie en el pescuezo por mucho tiempo, tienen el gran poder de la rebelión.
«Riqueza insensible y arrogante contra pobreza vengativa y violenta». El coctel perfecto para una revuelta social.
¿Hasta dónde es necesario que los ricos se sensibilicen y apoyen acciones encaminadas a mitigar la cruel necesidad de las mayorías?
Yo, Pegaso, pienso que es inaplazable.
El voto de castigo es quizás la manifestación más palpable de la inconformidad de esas mazas empobrecidas y depauperadas.
Si al maestro Reta le extrañó por qué miles o millones de jóvenes se van por el camino fácil de la delincuencia, a mí no me extraña para nada porque sólo están siguiendo un principio de compensación.
En el experimento de los vasos comunicantes, si se vierte un líquido en uno de ellos, el otro tiende a tomar el mismo nivel. En la sociedad es lo mismo. Escasos ricos con fortunas principescas, funcionarios con sueldos estratosféricos, políticos ostentosos…, y por otro lado, una masa de individuos que sólo encuentran en la delincuencia el camino para sobrevivir.
El tema de la seguridad es una mina de oro para los partidos y candidatos de la oposición en estos momentos porque saben que el voto de castigo será un factor determinante en los resultados.
Partidos como MORENA o Acción Nacional lo han sabido capitalizar, principalmente el PAN y su candidato Cabeza de Vaca.
La alternancia es posible si, como dice Cabeza de Vaca, se ha preparado para ser gobernador desde tiempo atrás, haciendo amarres con las fuerzas armadas y con los gringos, yendo a bailar a Chalma o visitando al Brujo Mayor de Catemaco, qué se yo, lo que sí veo es que todos los ataques y críticas que le lanzan, sean ciertas o no, se le resbalan, no le hacen nada, por el contrario, parece que lo fortalecen más.
Hasta aquí los comentarios. Nos quedamos con la frase estilo Pegaso: «Los efectos provocados por la carencia de alimentos son duros». (El hambre es canija).

