AL VUELO-Raza

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Por Pegaso
Andaba yo volando allá, por el rumbo de la exzona rosa, recordando los viejos tiempos que ya se fueron y no volverán.

Digo esto porque fue precisamente el restaurant Sam´s uno de los sitios que más frecuentemente visitaba para abrevar de la sabiduría política de Don Pepe Elías Maciel.

Recuerdo que durante las visitas del entonces Rector de la UAT, José Manuel Adame Mier el Sam´s se llenaba de panzas aventureras porque aquel funcionario era pródigo en invitar a la raza periodiquera a sus pantagruélicas comidas.

Ese restaurant, que actualmente está cerrado después de muchas décadas de ser el punto de visita obligado para los turistas que visitaban Reynosa, fue escenario también de muchas y sabrosas anécdotas de periodistas locales.

Precisamente, cuando el rector ofrecía aquellas comilonas, el columnista estrella de El Mañana, Juanito R. se marchaba del lugar, satisfecho ya su apetito, con las bolsas llenas de bocadillos para seguir degustándolos en su casa.

En cierta ocasión otro periodista, Rodrigo Arrollo, llegó abatido porque un médico le diagnosticó una enfermedad progresiva que afectaría su vista.

Se sentó en una mesa donde estaban algunos conocidos personajes, entre ellos, «Chuy La Sombra», conocido pistolero.

-¿Qué tienes Rodrigo?-le preguntó uno de los contertulios.

-Estoy bien jodido,-respondió. El doctor me dijo que voy a perder la vista.

-¿Y qué piensas hacer?

-Pues yo ya quiero matarme. Es más, si tuviera una pistola ahorita mismo me pegaría un tiro…

«Chuy La Sombra» le arrimó su pistola y le dijo: Pues aquí está mi arma, puedes pegarte un tiro en la cabeza, nomás salte pa’ fuera para que no salpiques.

Contestó Arrollo: Pero primero invítame un trago para agarrar valor.

Le trajeron una botella de a litro y empezó con uno, dos, tres tequilas. Al cabo de un rato el pistolero le pregunta: «Bueno, Rodrigo, ¿y cuándo te vas a dar el tiro?

Le contestó el aludido: «¿Matarme? ¿Ahora que empiezo a disfrutar de la vida?» Y siguió tomando de la botella que tan generosamente le había regalado el gatillero.

Sería buena idea que alguien escribiera un anecdotario con las historias que se han generado a lo largo de las décadas en el mundo reporteril.

Se dice que en ocasión del fallecimiento del carismático reportero de Televisca, Miguelito Mireles, se ofició una imponente misa en la parroquia de Guadalupe.

Asistieron por supuesto centenares de personas, ya que Mireles era muy querido por la gente a la que tanto ayudó con sus reportajes.

Entre el público había un nutrido grupo de periodistas, quienes ocupaban las primeras filas.

Uno de ellos, Lupe Prieto, quien se ha caracterizado siempre por su falta de modestia, avanzó unos pasos y se hincó delante del altar de la Virgen de Guadalupe para elevar sus preses: «Virgencita, ¿qué te puedo pedir, si lo tengo todo? Tengo casas, tengo carros, tengo dinero, tengo mujeres…

En eso volteó para atrás, vió a toda la raza reporteril y volvió con su plegaria: «Pero a éstos cabrones sí échales la mano porque están bien jodidos».

Nos quedamos con la sesuda reflexión estilo Pegaso: «La remembranza es equivalente al desarrollo de las funciones vitales». (Recordar es vivir).

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