Por Pegaso
-Búscame en Facebook-alcancé a escuchar cuando el tren inició su marcha.
La busqué por cielo, mar y tierra, pero nunca más volví a mirar su bello rostro.
¿Qué diablos es eso de «feis buc»?-me preguntaba insistentemente.
Era un ardiente verano de 1982. Pasaría mucho tiempo antes de que se inventaran las redes sociales.
Treinta años más tarde, al abrir mi cuenta de «face» encontré un nuevo contacto.
Di un click y ahí estaba ella, tan joven y hermosa como el día en que nos despedimos en aquella estación de tren.


