Capitulo III
Fue totalmente impactante, y es que nunca antes había visto algo tan falto de veracidad y lógica, pues no sabía si todo era producto de mi imaginación o si estaba comprobando que “la realidad supera a la ficción”. Pero aún faltaba más. Al terminar la metamorfosis, todo cuanto estaba en movimiento, se detuvo. Ahora era una dulce y tierna niña como de algunos trece años.
Su cabello era rojo fuego como las ardientes llamaradas del infierno; su piel blanca, pálida, casi como un cadáver o como el tenue fulgor de la luna; su vestido era negro y con un aire de misticismo; su mano derecha estaba cubierta por un guante oscuro con una marca diabólica y poseía una espada enorme bañada en sangre coagulada. Sus ojos eran totalmente oscuros, pero a la misma vez hermosos e hipnotizantes. Pareciera que con sólo recordarlo, me vuelvo a ver atrapado en aquella mirada penetrante.
Me encontraba completamente aterrado, pues en ese momento no podía hallar explicación alguna para todo lo que estaba sucediendo; en mi mente sólo existía el pensamiento de que ahora la lógica y la razón no lo eran todo. Pero cómo era posible que un escéptico como yo, estuviese padeciendo semejante situación.
No me lo podía explicar.
Lentamente di unos pasos hacia atrás esperando ver desparecer a ese espectro de alas negras, cuyas intenciones yo desconocía hasta entonces. Pero el raciocinio me abandonó en ese momento, así que inconscientemente di rienda suelta a mi instinto, jalé el cajón de los cubiertos para sacar un cuchillo grande y afilado, aunque debo confesar que su tamaño no se podía comparar con la espada desenvainada de ese ser de oscuridad.
Antes de poder hacer algo, me miró fijamente a los ojos y traté de sostener su mirada. Pero en cada parpadeo, de alguna manera ella podía llegar a mi mente, pues creaba imágenes abominables en mi cabeza, después me hizo ver tentaciones ambiciosas para el ser humano.
Traté de acercarme a ella, pero estaba furioso por el temor que me causaba ver semejantes escenas; alcé mi arma para clavarla en el corazón de mi enemiga, pero irónicamente seguía viva, ya que me di cuenta que ella no tenía corazón.
Observé que se acercaba a mí lentamente después de que traté de hacerle daño y al bajar mi mirada para contemplar su caminar, me asusté aún más de lo que ya estaba, pues ese ser levitaba en lugar de caminar.
Me quedé completamente estático y con la mirada perdida en su vestido, pero para cuando reaccioné, la espada estaba alzada y miré paulatinamente que el arma bajaba para dañarme; solamente pude moverme un poco, así que sólo me rasguñó el brazo izquierdo, pero ahora claramente pude distinguir las intenciones de esa hermosa jovencita, ya que su rostro reflejaba una mueca de satisfacción…..
Continuará…


