SENCILLITO
Por ALBERTO RODRIGUEZ ROMERO
Cada gobernante que llega al poder busca siempre dejar su huella con una magna obra al menos, pocos lo logran realmente, pues se les olvida que todo se diluye con el tiempo.
Algunos le invierten a la infraestructura, otros a la belleza, los más a edificios, pero la gran realidad es que el grueso de la gente no se acuerda quien los construyó, más bien en qué período de gobierno.
Pero si se acuerdan y no se les olvida lo negativo, lo que hace daño a la imagen del político, es más, antes era motivo de escarnio público en las reuniones o en los cafés, ahora es víctima de memes y bombardeo en las redes sociales, es decir, el daño ahora es mayor que antaño, antes era chisme, ahora son certeras cuchilladas que aniquilan la imagen.
Por ejemplo, ¿quién recuerda a Manuel Cavazos Lerma con sus conexiones carreteras? Él fue quien le dio visión al intercambio comercial y cultural del Estado con los vecinos. Pero ahora se acuerdan de él como nefasto, como dinosaurio y como un ciudadano que ya debe dejar la política a nuevas generaciones.
De Tomás, ¿quién se acuerda que ha sido el mayor impulsor del arte en todas sus expresiones en Tamaulipas? Ahora se acuerdan que está preso porque lo coluden con grupos delictivos.
¿De Eugenio? Aunque sigue vigente con sus equipos de trabajo, la realidad es que la gente está más al pendiente si lo detienen o no, al igual que su sucesor, Egidio Torre Cantú.
Pues bien, en las presidencias municipales es lo mismo, aquí en la capital del estado, Ciudad Victoria, ¿sabe usted porqué recuerdan más a Arturo Diez? Así es, fue quien abandonó la ciudad y empezó a llenarse de pozos, fue cuando e empezó a perder aquello de Ciudad Amable.
Migue González Salum, pues siempre buscando mantenerse en el presupuesto, pasó sin pena ni gloria, pero quien pasó con más pena y sin nada de gloria fue Alejandro Etienne, de este último se le recuerda más por la foto donde parece dormido en un evento público, como demostrando su capacidad para ser diputado local.
Y ahora tenemos a Oscar Almaraz Smer, quien tiene qué cargar con los platos rotos de sus predecesores. Ha logrado, aún sin tener el apoyo del gobierno del estado, al menos públicamente, mantenerse en un buen nivel entre la ciudadanía. Si hoy fueran las elecciones, ganaría sin duda, pues su programa de lentes gratuitos a toda la ciudadanía que los requiera y sus programas de limpieza lo hacen ver aún con buenos ojos.
Pero tiene sus contras, la primera es sin duda su gerente de Comapa, con malísima imagen y peor desempeño. Y ahora ese capricho de modificar la avenida Francisco I. Madero.
El proyecto no suena mal, de hecho en otras circunstancias sería fabuloso, pero ahorita, no hay una sola calle de Ciudad Victoria que no tenga baches, cráteres y hasta socavones. Las necesidades son diferentes, no se requiere un programa de bacheo, ya lo implementó, pero más tardaban en tapar en que salieran nuevos.
Si definitivamente quiere ganar la alcaldía, y además perfilarse como el próximo candidato a gobernador, debe recular y repensar su proyecto, el 17 no lo hará recordado.



