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Luego nos andamos quejando

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El caso del menor muerto por bullying Héctor Alejandro Méndez en la capital del estado ha cimbrado a la sociedad y ha provocado que los reflectores enfoquen al sector educativo donde antes de estos hechos poca atención se les ponían la acoso escolar, convirtiéndose en un suplicio para los menores que se atrevían a denunciar, pero además se exhibió el mal uso que se le han dado a las plazas magisteriales lo que ha sido denunciado durante muchos años.

Por lo pronto se ha girado órdenes de aprehensión en contra de la maestra Denisse Serna Muñiz y la subdirectora Sandra Luz Garza quienes se encuentran prófugas de la justicia a las que les fue restringido el contrato.

Mientras tanto más casos se han dando a conocer en los últimos días en otras ciudades del estado y del país, por lo que la Secretaria de Educación está replanteando sus estrategias con el fin de combatir el bullying que se está incrementando alarmantemente incluso algunos mentores se han declarado incapaces para poder frenar este problema.

Vemos con tristeza como los mismos padres de familia han sido participes de la falta de valores que es una de las causas que ha detonado este problema en México y que está generando una crisis en la sociedad.

No se puede esperar que por ejemplo una menor de seis anos le diga a su papa que es un tonto y en un futuro a este lo respete como debe de ser o que niños jugando insulten a un adulto ante la complacencia de la familia que ven esto como un chiste o que madres de familias solo digan que su hija es tremenda en la escuela, pero no haga nada por corregirla. Escenas como estas hemos sido testigos muchas veces, son menores que están creciendo sin límites, sin respeto, con padres que prefieren echarle la culpa a la escuela porque no los educan y en caso de que se les llame la atención las confrontaciones con los maestros no se harán esperar, prefiriendo cerrar los ojos a la realidad defendiendo a sus vástagos argumentando que son buenos niños.

En nuestros tiempos el maestro era la máxima autoridad en la escuela, no como ahora que padres de familia instruyen a sus hijos de que no se dejen de los mentores y que les contesten, no se le cuestionaba si el alumno sacaba malas calificaciones o era castigado con un jalón de patillas, el borrador o con el metro, esto era bien visto por los padres de familia ya que en la casa la disciplina no se relajaba la chancla y el cinto estaban a la mano y no se le andaba cumpliendo todos los caprichos al niño con tal de que no llorara. Todas estas acciones generaron buenos ciudadanos responsables. Claro que en aquel entonces quienes estaban al frente de las aulas eran maestros verdaderamente comprometidos con su labor que solo tenían ese trabajo y no estaban pensando solo en la hora de la salida para ir a su otra plaza ni eran personas sin el perfil para estar en una escuela solo porque la plaza se la heredaron o la compro como ha pasado ahora.

Con la promoción de los derechos de los niños se quiso defender a aquellos que sufrieron algún abuso por parte de algún profesor pero…esto ha ocasionado que menores lo traten de utilizar como bandera cuando algunos padres o maestros tratan de reprenderlos por mal comportamiento ya que así como tienen derechos también tienen obligaciones y que para que de adultos sean hombres y mujeres de bien debemos enseñarles desde ahora el valor del respeto.

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guerragris@hotmail.com

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