SENCILLITO
Por ALBERTO RODRIGUEZ ROMERO
Era casi obligado tocar el tema del gobernador con licencia de Veracruz, Javier Duarte, no tanto del manejo y destino de los dineros del Estado; tampoco de los después de que lo acusan, y que en su momento aceptó, del dinero con el que los empleados de gobierno estaban pagando bienes, por medio del crédito a la nómina.
Ya ni siquiera del cinismo con el que está actuando incluso al solicitar licencia a su cargo a 60 días de entregar la estafeta a Miguel Angel Yunes, con quien tiene un pleito casado, del cual tampoco es tema de esta columna.
Hablar de ello nos llevaría a comentar que Javier Duarte se pasa de tonto, de querer hacerse el imbécil al decir que sus funcionarios manejaron el dinero, deslindándose de la principal función que tiene como gobernador, saber en qué, cuánto y dónde se invierte el dinero de los veracruzanos.
Mejor les quiero contar de algo que hoy me dejó gratamente sorprendido y hasta me mejoró mi estado de ánimo.
Hoy fui a saludar a unos colegas periodistas en una cabaña donde venden gorditas, y estábamos componiendo el mundo como siempre lo hacemos los periodistas cuando nos juntamos a departir, cuando dos jovencitas, no mayores de 20 años, se acomodaron frente a las mesas y con un violín y una jarana…
El sentimiento huasteco se dejó sentir en el lugar, quienes ya habían comido y pagado se esperaron a escucharlas, muy melodiosas y entonadas.
En total cantaron tres canciones, luego sacaron unos discos y empezaron a ofrecerlos en las mesas; cuando llegaron a la nuestra, platicamos con ellas y nos dicen que son de egresadas orgullosamente de la Casa de la Cultura, pero que
desde que quedó obsoleta ya no la utilizan y ellas practican de esa manera, además de obtener recursos para sus estudios y el mantenimiento de sus instrumentos.
Es tema de un reportaje, que prometo escribir la próxima semana, pero ellas han recorrido el mundo con la música tamaulipeca, Japón, China, Latinoamérica… hay mucho talento en Tamaulipas, ojalá que los vientos también soplen a favor de la cultura.



