Opinión

Suficiencia energética 

 Alejandro de Anda

LO CLARO. El rector de la Universidad Autónoma de Tamaulipas, Dámaso Anaya Alvarado, inauguró en Tampico la Feria del Libro UAT 2026, un encuentro cultural que ha consolidado su crecimiento al pasar de 45 mil visitantes en 2022 a más de 90 mil en 2025.

Con la participación de 23 casas editoriales nacionales e internacionales, más de 40 presentaciones de libros, conferencias, talleres y actividades artísticas, la universidad busca acercar la lectura a las familias tamaulipecas, estimular el pensamiento crítico y abrir espacios para los escritores de la entidad. 

La feria tiene como objetivo primordial fortalecer la vinculación cultural y educativa con la sociedad.

LO OSCURO. En la historia, desde que supimos que éramos ricos energéticamente, México esperaba con ansias que subiera el petróleo. Era casi una fiesta nacional. Bastaba que el barril aumentara unos dólares para que Hacienda sacara cuentas, los políticos anunciaran tiempos mejores y el gobierno encontrara dinero para seguir gastando.

Cómo olvidar aquella ocurrencia de que teníamos que aprender a administrar la abundancia. La abundancia pasó… el dinero también. Bueno, se atoró en algún lado.

El viernes 2 de octubre los siete países más ricos del mundo acordaron liberar 100 millones de barriles de sus reservas petroleras durante los siguientes cuatro meses. Ya en marzo habían autorizado otros 400 millones. Una barbaridad de petróleo que están sacando de sus almacenes para tratar de contener los precios.

La explicación resulta sencilla. El conflicto en Medio Oriente ha complicado el suministro de combustibles y la guerra entre Rusia y Ucrania sigue haciendo de las suyas. Los ucranianos atacan refinerías rusas, los rusos responden y el resto del mundo terminamos pagando los platos rotos.

Sobre todo, cuando se trata del diésel.

Alguna conductora de espectáculos diría (sic) “Y a nosotros eso no nos afecta”.

México es productor de petróleo. Tenemos una empresa petrolera del Estado y llevamos años escuchando que estamos a punto de alcanzar la famosa soberanía energética.

Bueno, el 30 de septiembre Pemex informó que durante agosto exportamos 276 mil barriles diarios de petróleo crudo. También presumió que nuestras refinerías procesaron 15 por ciento más que un año antes, que la producción de gasolina aumentó 23 por ciento y la de diésel 49 por ciento.

Aplausos.

Pero… durante ese mismo agosto Pemex importó casi 483 mil barriles diarios de productos petrolíferos.

O sea, vendemos petróleo, compramos combustibles y seguimos celebrando que cada vez producimos más.

Se debe que reconocer que producir más gasolina y diésel en México es un avance. El asunto es cuánto cuesta producirlos, cuánto seguimos comprando afuera y cuánto dinero estamos dejando de recibir por el petróleo que antes exportábamos.

Porque ahora que el barril anda caro, tenemos menos para vender. Y los combustibles que seguimos importando cuestan más.

¡Vaya negocio!

Luego, la gasolina. El gobierno ha procurado mantener la regular alrededor de los 24 pesos por litro. Una medida popular. A nadie le gusta llegar a la bomba y descubrir que llenar el tanque cuesta cada semana un poco más.

Pero alguien tiene que pagar cuando el precio internacional se dispara. Puede ser Hacienda, dejando de cobrar impuestos; Pemex, ajustando sus márgenes; los distribuidores o, finalmente… usted.

De cualquier manera, la cuenta termina saliendo de algún bolsillo.

Y falta el diésel.

Ese combustible tiene la particularidad de meterse hasta en la sopa. Mueve los camiones que transportan alimentos, las máquinas que construyen carreteras y buena parte de las mercancías que consumimos diariamente.

Cuando el diésel aumenta, el transportista cobra más. El comerciante ajusta sus precios y el consumidor termina pagando. Después aparecen los expertos explicándonos, con gráficas y porcentajes, las razones por las que subió la inflación.

¿Hace falta la explicación?

Lo interesante es que mientras los países más poderosos del mundo recurren a sus reservas para contener una crisis, aquí seguimos discutiendo si ya alcanzamos la autosuficiencia energética y si Pemex finalmente dejará de ser una carga para las finanzas públicas.

La discusión lleva tantos años que ya debería tener un verso inscrito en el himno nacional.

México tiene seis refinerías tradicionales, Dos Bocas, participación en Deer Park y una empresa que ha recibido cantidades enormes de recursos públicos.

Y aun así seguimos pendientes de lo que suceda en un estrecho de Medio Oriente, de los ataques a una refinería rusa y de las decisiones que tomen siete gobiernos extranjeros.

Quizá algún día alcancemos esa soberanía energética que tanto nos prometen.

Por lo pronto, seguimos comprando combustible afuera y pagando la gasolina aquí.

Eso sí, el discurso es completamente nacional.

COLOFÓN: El presidente norteamericano dijo que ante un eventual ‘costo de guerra’ por la escalada de precios de sus energéticos, estaría dispuesto a absorber ‘la pérdida de dos grandes urbes’.

Sobre la misma escalada en mención, ya llevamos afectadas económicamente 2,500 ciudades de México… sin necesidad de amenazas.

El petróleo es de los mexicanos. Al menos la deuda. Sin imponer la culpa a quienes gobiernan hoy.

alejandrodeanda@hotmail.com

@deandaalejandro.

Un día como hoy 2 de noviembre

  • 655 en Toledo (España) se celebra el IX Concilio de Toledo.
  • 1675 en el actual Estados Unidos, un ataque combinado de las colonias de Plymouth, Rhode Island, Massachusetts y Connecticut atacan el Gran Fuerte Swamp de los indios narragansetts, durante la Guerra del rey Felipe (nombre cristiano del cacique Metacomet).
  • 1879 en Perú, fuerzas chilenas bombardean e invaden la localidad de Pisagua.
  • 1909 en Argentina se funda el Club Atlético San Martín de Tucumán.
  • 1929 durante la ocupación estadounidense de Filipinas, la provincia de Misamis fue dividida en dos provincias, a saber, Misamis Oriental y Misamis Occidental.
  • 1937 en el contexto de la guerra civil española, la aviación nacional bombardea Lérida. Un fallo en el sistema de sirenas provocó que no se activaran, por lo que muchos civiles perecieron al no ser avisados, constituyendo uno de los bombardeos más mortíferos de la guerra.
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Periodista · Optimus
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