No se puede permanecer impávido cuando destrozan la cruel realidad, tomando imágenes de Irak, Afganistán o de cualquier grupo terrorista, para con un poco de edición, mucho de desvergüenza y más de cinismo, colocarle carteles de identificación como de Tampico, Tamaulipas.
A algunos les puede parecer gracioso, aún y cuando la primera impresión al ver los videos fue de indignación y asombro, pues en su primaria interpretación, así o más violenta es la realidad tamaulipeca, porque a él le consta lo que un primo de un amigo le contó, pues estuvo presente, el que lo vio, cuando sucedieron los hechos en el mismo lugar que aparece en el video.
Cuanta sin razón contenida en una estrategia de destrucción que olvida que el daño ocasionado, alcanzará el futuro, pues el presente ya lo destruyeron los miembros del crimen permitido.
Sorprendente resulta que no haya agrupación social que se queje de la magnitud de los daños ocasionados por esa estrategia, muchos se creen lo que ven sus ojos, sin percatarse siquiera de que esas imágenes crudas, no corresponden a la crudeza de lo vivido aquí.
Estas líneas no son una defensa a nadie, es claro y notorio que todo obedece a una estrategia planificada y reproducida en las redes sociales, se aprovecha pues la falta de investigación para dar por hecho como real, algo totalmente imaginario, cuando menos en el entorno que vivimos.
Goebbels decía que una mentira repetida mil veces se convertía en realidad.
Muchos hoy dan por serio lo que les envían por correo electrónico, ni que decir de twitter y de facebook, ahí los cabezales de 140 caracteres, se tornan realidad sagrada y con pasmoso contubernio dan la fuente, !Me llegó por Twitter!… !Lo vi en Facebook!.
Parece mentira, pero a pesar de usar la herramienta moderna, nunca les da por cuestionar la veracidad y tratar de comprobar antes de compartir la espantosa noticia.
Hoy llego a mis manos vía twitter una amarillista nota publicada en The Guardian, no me pregunte usted que tanta seriedad tenga ese portal, pero el nombre resulta impactante y mas el título de la nota escandalosa: La tragedia de Tampico, México: una ciudad de la violencia, abandonada a los árboles.
La nota parecía una traducción simple de los argumentos esgrimidos contra Tamaulipas en el Senado por el senador Francisco García Cabeza de Vaca, y llamó mi atención por la calidad extraordinaria de las fotografías que lo ilustraban.
En realidad el autor de las fotografías es Kurt Hollander y en base a ellas, inventaron una historia de abandono por la violencia del 2010 para acá, algo que solo pudo ocurrírsele a una mente enferma, pues los edificios, algunos, tienen casi un siglo de abandono y así lo consigna la nota original.
Ocuparse de montar ese tinglado y desacreditar a Tamaulipas demuestra la desesperación. El verdadero sentido de las fotografías y de la nota del autor, era sobre la belleza de las ciudades antiguas, pero fue demeritado en forma absurda, por los seguidores del Senador panista, tan solo por ambición, TODO POR LA ALTERNANCIA.


