SENCILLITO
Por ALBERTO RODRIGUEZ ROMERO
El de que se van, se van, fue un dicho muy pegador del actual gobernador de Tamaulipas, que aunado al hartazgo ciudadano contra los gobiernos priístas, le surtió efecto sísmico que dejó a los tricolores descabezados y desorientados.
Pero dejó de ser una frase de campaña con el triunfo, tal y como se esperaba se iba a realizar una sacudida al sistema operativo de gobierno para sacar, primero a los que se enriquecieron vilmente con el poder, luego a los que lo detentaban desde lo oscurito y sobre todo a quienes cobraron sin trabajar durante años, algunos a punto de jubilarse sin hacer nada.
Hasta ahí era correcta esta acción de despidos, pero los segundos del gobernador salieron más, papistas que el Papa, agarraron parejo, todo lo anterior olía a PRI y debían correrlos, sin importar sus derechos laborales, sus conocimientos y sobre todo, su institucionalidad de servicio. Eran los más.
Por ejemplo cuentan que cierto día una empresaria restaurantera metida a defensora pública decidió correr a varios de sus empleados así, solamente con su palabra, olvidándose de los derechos humanos y laborales.
Como ese caso podemos platicar muchos, pero esos los hemos comentado ya en otras ocasiones, ahora es menester comentar las reacciones de gobierno ante esta escalada de violaciones laborales y humanas por parte de empresarios déspotas.
Al principio de la administración, el abogado del gobernador, Abelardo Perales, habló del rezago de más de tres mil demandas más las que se iban a acumular, aunque no ha dado cifras exactas, hay otro tanto de los recién despedidos con la llegada de los vientos de cambio.
En la consejería jurídica estaban ahogados en demandas, urgía una medida para poder solventar todos los casos que se siguen acumulando… y se les ocurrió una idea para que cada quien enfrente sus despidos injustificados.
Desde el pasado 2 de marzo, se publicó en el Periódico Oficial del Estado, el Acuerdo Gubernamental en la cual el gobernador delega en la Subsecretaría de Legalidad y Servicios Gubernamentales, además del Consejero Jurídico, la facultad de representar al Gobierno del Estado para la defensa jurídica de los intereses del mismo de manera plenaria.
Hasta ahí todo bien y normal, en el artículo tercero, les otorga el poder de que ellos deleguen a otros servidores públicos de la administración que lo requieran, eso sí, deberá ser mediante oficio signado por la subsecretaria y el consejero jurídico.
Esto significa que delegarán en funcionarios de las diferentes dependencias los asuntos no sólo laborales, pueden ser de toda índole pues tienen facultades plenas, pero actualmente esos son los asuntos más graves que enfrenta la actual administración.
Con esto, cada secretaría enfrentará las demandas laborales que ocasionó con sus despidos, ahora verán que no es tan sólo decirles firme su renuncia y váyase, o como a restaurantera, córrelos, ya no los quiero aquí. Existen las condiciones para que se presente un tornado categoría cinco.




