Nuevo Laredo, Tamaulipas.- La instalación de una barrera de boyas de color naranja en el río Bravo, a la altura del Puente Internacional II Juárez-Lincoln, fue reportada en la frontera entre Nuevo Laredo y Laredo, Texas, como parte de las medidas estadounidenses para frenar el cruce irregular de migrantes.
De acuerdo con los reportes difundidos sobre los trabajos, un primer grupo de estructuras fue colocado cerca del puente internacional, en una zona donde el bajo nivel del agua dejó parte de la barrera asentada sobre el lecho del río.
La infraestructura busca funcionar como un obstáculo físico para disuadir a las personas en situación de movilidad de intentar cruzar hacia territorio estadounidense por puntos no autorizados.
La instalación ocurre en un contexto de sequía y escasez de agua en el cauce del río Bravo, condición que, según los reportes, impidió que las boyas flotaran como se esperaría en un nivel más alto.
Los trabajos de colocación y aseguramiento del sistema continuaban en la ribera, mientras la medida generaba expectativa entre habitantes de ambas ciudades y organizaciones interesadas en sus posibles efectos.
Hasta la información contenida en el reporte original, no se incluían posicionamientos oficiales del Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos ni de autoridades mexicanas sobre el impacto ambiental u operativo de la barrera.
Tampoco se detallaban sus dimensiones, extensión total o fecha de conclusión de la instalación.
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