La Talacha
Por Francisco Cuéllar Cardona
Este viernes, se cumplen 9 años del asesinato de Rodolfo Torre Cantú, candidato del PRI a la gubernatura de Tamaulipas que fue privado de la vida por un grupo de sicarios (unos afirman que vestidos de Marinos) en las afueras de Ciudad Victoria, cuando iba camino al aeropuerto, de donde volaría a su cierre de campaña en Valle Hermoso y Matamoros, respectivamente.
Porque el tema, lo vale periodísticamente, es importante tratarlo con amplitud y urgar qué fue lo que pasó y qué pudo haber motivado su muerte. Rodolfo estaba a una semana de ir a las urnas, y era virtualmente el ganador de la elección.
De las ocho gubernaturas que estaban en juego entonces, era el candidato priista de Tamaulipas el que tenía una ventaja amplia por encima de sus colegas en las otras entidades; tenía el 63 por ciento de las preferencias electorales una semana antes de las elecciones que hacia imposible que alguien le arrebatara el triunfo.
Pero, la pregunta que todos se siguen haciendo es ¿quién lo mató?, ¿porqué lo mataron?, ¿quién se beneficiaba con su muerte? ¿y porqué él, y no otros?.
Su crimen es el más raro de la historia de este país, y quizás del mundo, porque a nueve años del crimen, no existe un detenido, nunca se procesó a nadie, y su expediente (11 tomos de más de mil fojas cada uno), está olvidado, incluso ha sido manipulado por la misma fiscalía federal (antes PGR) quien atrajo el caso y nadie sabe nada; las investigaciones no apuntan hacia nadie, ni tampoco existe algun sospechoso.
De los últimos dos crímenes más sonados en la historia reciente del país: Luis Donaldo Colosio y José Francisco Ruiz Massieu, hay dos autores materiales detenidos, procesados y pagan con cárcel por lo que hicieron: Mario Aburto en el primer caso, y Daniel Aguilar Treviño en el segundo caso. Pero en el asunto de Rodolfo Torre Cantú, nadie sabe, nadie supo.
Existen vídeos de cómo un grupo de personas extrañas siguieron los vehículos donde viajaba el candidato, su primer círculo de colaboradores y los escoltas. Están las imágenes de la ejecución de Rodolfo y hacia donde se enfilaron los asesinos. ¡Y no se sabe nada!.
La PGR a través de los diferentes peritos que llevaron la investigación hicieron comparecer a más de 300 personas, entre ellas a los ex gobernadores Eugenio Hernández, Egida Torre, Beba de la Garza, esposa de Rodolfo, además de todos los dirigentes priístas que operaban la campaña. También fueron citados a declarar todos los candidatos a la gubernatura de los otros partidos, incluso un líder de una banda criminal que operaba y tenía mucho poder en Tamaulipas en el 2010, y nadie pudo dar una pista o una señal que llevara a dar con el o los asesinos.
En la PGR, quienes llevaron la investigación confiesan a La Talacha Noreste, situaciones muy extrañas, «desde arriba hubo indicaciones de que el caso de Rodolfo se tratara como un asunto más; una vez nos pedían el expediente, luego nos lo regresaban con observaciones y hasta con alteraciones». El expediente de Rodolfo pasó de mano en mano en la PGR con una intención clara: confundir y enredar el caso.
Felipe Calderón llegó a decir a Egidio Torre que buscara entre los priístas de Tamaulipas a los asesinos de su hermano, aunque siempre se supo que el más interesado en que no ganara el PRI las gubernaturas que estaban en juego en julio del 2010, fue Felipe Calderón, quien a toda costa quería frenar el regreso del PRI a Los Pinos en el 2012. El mismo presidente Calderón lo primero que le pidió a Eugenio Hernández luego de darle el pésame por la muerte de Rodolfo, fue que no se celebraran las elecciones en Tamaulipas.
Algunas afirmaciones, dicen que un grupo criminal intentó someter y negociar la llegada al poder de Rodolfo, y cómo éste se negó, procedieron a ejecutarlo. Sin embargo nada está confirmado, incluso la PGR descarta esa hipótesis, como también desecha la versión de que hayan sido los priístas, los autores del crimen.
Lo único cierto es que han pasado 9 años de este evento que conmocionó a Tamaulipas y al país, y no existe un inculpado. El PRI ya no es poder y su clase política está «virtualmente muerta». Desde esa tragedia, Tamaulipas sigue hundido en una guerra de inseguridad que no tiene fin.
Las armas que fueron disparadas contra Rodolfo Torre Cantú y sus acompañantes el 28 de junio del 2010, «extrañamente» aparecieron en una bolsa en el campo militar número 1 en la Ciudad de México semanas después del multihomicidio.
Tras los exámenes de balística realizados por peritos especializados de la entonces Procuraduría General de la República coinciden y confirman que las armas fueron las mismas que se utilizaron el día del asesinato.
La información sobre el hallazgo de las armas, llegó de manera anónima a los peritos que llevaban la investigación, mismos que dejaron constancia en el expediente. Presuntamente la propiedad de las armas, eran de la Secretaría de Marina, quien a pesar de que les fueron enviados varios oficios para que confirmaran o desmintieran los resultados, jamás respondieron. Ningún mando de ningún nivel atendió la petición. Las indagatorias sobre el origen de las armas se frenaron después de que una «poderosa llamada» telefónica desde lo más alto de la Secretaría de Gobernación ordenó que el caso no se tocara más.
Todo esto está documentado en el expediente del «Caso Rodolfo» y se ha enriquecido con testimonios que algunos ex peritos que trabajaron alrededor de la investigación, han revelado desde el anonimato.
El equipo completo que fue encargado del «Caso Rodolfo» ya no está en la FGR antes PGR. Todos fueron cesados o reubicados en posiciones de poca trascendencia en la dependencia. Un miembro de aquel grupo de élite, llegó a revelar que el 27 de junio del 2010, un día antes del asesinato de Rodolfo y compañía, fueron concentrados en el hangar de la PGR en el aeropuerto internacional de la ciudad de México, «siempre que había eventos extraordinarios en el país nos llamaban y nos concentraban». El 28 de junio a las 12:30 horas, dos horas después del crimen que ocurrió alrededor de las 10:35 horas, el grupo de peritos ya estaban en Ciudad Victoria en el lugar de los hechos.
Todo esto ocurrió en el sexenio de Felipe Calderón.
El expediente de Rodolfo ha sido manoseado, manipulado y permanece en el olvido. El ex Gobernador Egidio Torre, solo los primeros años de su sexenio, mostró interés y exigió que se moviera, pero después se olvidó por completo, como todos la misma fa mili a que quedó muy lastimada por la pérdida de Rodolfo y por la forma como la justicia federal llevó el caso.
Han pasado ya tres gobiernos (Felipe Calderón, Enrique Peña y ahora AMLO de tres partidos diferentes) y a ninguno les interesa hablar del tema. Es muy raro, porque en otros casos, como el asesinato del ex gobernador de Colima, José Silverio Cavazos, ocurrido el 21 de noviembre del 2010 (5 meses después del crimen de Rodolfo) se actuó de forma rápida y las investigaciones jamás se detuvieron, tanto así que el 9 de mayo del 2018, fue capturado su presunto asesino. Coincidentemente, algunos peritos que iniciaron la investigación del asunto de Rodolfo, participaron en la integración del expediente de José Silverio Cavazos, y ellos mismos comentaron en su momento la diferencia que se le dio a un caso y a otro.
La hipótesis más fuerte que los peritos de la PGR documentaron hasta que fueron removidos del caso, fue un posible «Crimen de Estado». Aunque no lo afirman abiertamente, suponen en que todo apunta hacia allá, sin descartar otras hipótesis. Será difícil que se sepa la verdad, dicen, pues muchas pruebas fueron borradas deliberadamente, «hasta parece que la naturaleza jugó del lado de los autores del asesinato, pues ese día por la tarde-noche del 28 de junio del 2010, el huracán Alex dejó caer toda su furia en Ciudad Victoria y borró las evidencias en la escena del crímen», recuerdan.
La hipótesis más fuerte que los peritos de la PGR documentaron hasta que fueron removidos del caso, fue un posible «Crimen de Estado». Aunque no lo afirman abiertamente, suponen en que todo apunta hacia allá, sin descartar otras hipótesis. Será difícil que se sepa la verdad, dicen, pues muchas pruebas fueron borradas deliberadamente, «hasta parece que la naturaleza jugó del lado de los autores del asesinato, pues ese día por la tarde-noche del 28 de junio del 2010, el huracán Alex dejó caer toda su furia en Ciudad Victoria y borró las evidencias en la escena del crímen», recuerdan.
Hoy son ya 9 años sin Rodolfo y su muerte se sigue llorando en Tamaulipas.



