Este día fue abierto a la circulación el Puente Mazatlán el más grande de Nuevo Laredo. Es un cruce largamente anhelado, beneficiando directamente a más de 120 mil habitantes de 15 colonias y de manera extensiva a todos los neolaredenses, ya que agiliza la fluidez vial en ese importante sector de la ciudad.
Durante años la ciudad estuvo «partida en dos» en su vialidad, por el bloqueo que representaba el desplazamiento constante de trenes de carga, que aunque son un beneficio directo para el comercio internacional y el empleo, el costo de ello incluía la afectación en la circulación de los neolaredenses.
El Puente Mazatlán conjuntamente con los dos pasos vehiculares elevado de las avenidas Yucatán y Francisco Murguía, han venido a dar solución a un añejo problema de comunicación.
La construcción de estos tres puentes forman parte de una plan mayor, en el que está contemplado el tendido de una vía férrea paralela a la existente, la doble vía confinada, que eliminará la necesidad de la denominada «BJ», y con ello la liberación de un gran espacio y de contratiempos viales.
En este importante paso elevado el alumbrado permitirá a los conductores tener una mejor visibilidad en su camino, lo que reduce los riesgos de una eventualidad, situación que ha levantado comentarios positivos entre la comunidad de Nuevo Laredo.
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