Inicio VALLE DE TEXAS Texana esclavizó a dos mujeres durante casi 20 años

Texana esclavizó a dos mujeres durante casi 20 años

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FORT WORTH.— Dos mujeres que llegaron sin documentos a El Paso hace casi 20 años fueron llevadas a Fort Worth por una mujer que las obligó a trabajar –­­­­bajo amenazas y ejerciendo influencia religiosa– sin pago y las mantuvo en condiciones de vivienda deplorables todo ese tiempo.

Olga Sandra Murra, de 64 años y residente de Fort Worth, fue encontrada culpable este mes en un juzgado federal de dos cargos de trabajo forzado y de dos cargos de refugiar a un extranjero sin documentos, todos con relación a esas mujeres, afirmó Kathy Colvin, vocera de la Fiscalía Federal para el Distrito Norte de Texas.

Murra, también conocida como ‘Olga Sandra Capón Meneses’, enfrenta 20 años de prisión y una multa de 250 mil dólares por los cargos de trabajo forzado, y 10 años de cárcel y otra multa de igual cantidad por albergar a las dos indocumentadas.

La fecha de su sentencia fue fijada para el 28 de noviembre de 2016.

La Fiscalía presentó pruebas durante el juicio de que Murra –quien pasó gran parte de su vida en México– se mudó en 1997 a El Paso y luego a Fort Worth, trayéndose con ella a una mujer de 30 años, a quien autoridades identificaron como V.R., informó Colvin.

En 1998, Murra hizo arreglos para que otra mujer, ésta de 20 años e identificada como I.G., fuera transportada a los Estados Unidos.

Tanto V.R como I.G. son mexicanas y ambas ingresaron y permanecieron indocumentadamente en Estados Unidos, según los fiscales que ganaron el caso de explotación de inmigrantes en contra de Murra el pasado viernes.

De septiembre de 1997 a abril 29 de 2011, Murra mantuvo a una o a las dos mujeres en El Paso y Fort Worth, reteniendo los documentos de identidad de ambas.

Murra tenía negocios de limpieza de casas en El Paso y Fort Worth. La acusada mandaba a V.R. y a I.G. a trabajar para su compañía, y ambas limpiaban de tres a cuatro casas por día hasta siete días a la semana, además de limpiar la casa de Murra y hacerle comida, según los datos de la Fiscalía.

“Murra en ningún momento les pagó a las mujeres por su trabajo. Es más, Murra obligaba a las dos que le entregaran todo el dinero que (los clientes) les entregaban por limpiar casas”, dijo Colvin.

Durante el juicio, el Gobierno argumentó que aparte de retener sus documentos, Murra le decía a las dos mujeres que debían obedecerla porque ella era “la voz de Dios en la tierra”, y les hacía que escucharan grabaciones religiosas. Murra, aparte, les leía versículos de la Biblia y las conminaba a que discutieran su significado mientras limpiaban las casas.

Según los fiscales, Murra les hizo creer que “se irían al infierno si no le obedecían”. Por lo menos a una la amenazó de que si la desobedecía, contactaría a Inmigración y sería “enterrada en un campo con otros indocumentados”.

Las autoridades sostienen que Murra golpeó por lo menos a una de las mujeres.

Condiciones de esclavitud

Las mujeres vivían bajo fuertes restricciones en la casa de Murra, quien a veces les requería que pidieran permiso para ir al baño, según los fiscales. También les prohibía hablar con otras personas que vivían en la casa.

Las víctimas dormían generalmente en el piso de un baño en la residencia, pero cuando las castigaba, les hacía que durmieran en el garaje, lavandería o jardín y les daba de comer sólo pan y agua, según el testimonio del Gobierno.

En el 2001, a I.G. le prestó documentos falsos y la hizo trabajar en un McDonald’s y en Wal-Mart, además de que seguía laborando en su negocio de limpieza de casas. Al parecer, I.G. trabajó por casi un año en McDonald’s en el 2001 y en Wal-Mart por cerca de seis meses en 2003. Todo el dinero que ganaba se lo tenía que dar a Murra, indicó el reporte.

El caso fue investigado por la oficina de ICE HSI (U.S. Immigration and Customs Enforcement Homeland Security Investigations).

Agencia

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